El Mazda MX-5 es el roadster más vendido de la historia y uno de los favoritos de muchos aficionados al motor. Su lugar en la historia del automóvil ya no se lo quita nadie. Si embargo, hay algo que algunos le achacan: un poco más de potencia. Ahora hemos sabido que Mazda construyó en secreto un MX-5 V6 hace 20 años, pero lo descartó por dos motivos razonables.
En una entrevista al medio holandés AutoRAI, el director de investigación y operaciones de Mazda Europa, Christian Schultze, habló sobre la próxima generación del Mazda MX-5 y, durante la conversación con los periodistas, reveló un experimento que se produjo “hace unos 20 años”: Los ingenieros colocaron un V6 bajo el capó de un prototipo del MX-5, pero descubrieron dos obstáculos que impedían su producción.
El experimento del Mazda MX-5 con motor V6
Según el plazo de tiempo que dice Schultze, el experimento del Mazda MX-5 con motor V6 se sitúa justo en el cambio de generación de la NB (1998-2005) a la NC (2005-2015), probablemente en la segunda. La revelación del ejecutivo se produjo cuando le preguntaron por la posibilidad de equipar un motor de 2.5 litros en el próximo modelo.
“Curiosamente, ya probamos algo así hace unos veinte años. En aquel entonces, nuestros ingenieros construyeron un prototipo con un V6 de 2.5 litros en su tiempo libre. Lo hicieron aquí, en el taller, movidos únicamente por su entusiasmo. Técnicamente, fue un proyecto fascinante”, reconoció Schultze.
Aunque no entró en detalles, parece que el motor que emplearon en el MX-5 fue el V6 de la serie K que Mazda montó en modelos como el 626. Había varias versiones, encabezadas por el KL-ZE, exclusivo para Japón, que producía 203 CV y 224 Nm. A nivel mundial, el más común fue el KL-DE, que ofrecía alrededor de 165 CV y 217 Nm de par motor. Siguen sin ser cifras espectaculares, pero mucho más que los 140 CV y 161 Nm disponibles en el NB en aquel momento.
Los dos motivos que impidieron su producción
Según explica Schultze, hubo dos problemas principales que impidieron que el Mazda MX-5 con motor V6 pasara de la fase de prototipo. El primero fue que no encajaba bien: “El problema, sin embargo, era el espacio. El motor no encajaba bien bajo el capó; era simplemente demasiado alto. El resultado no era visualmente atractivo”, afirma.
El segundo inconveniente era que se modificaba el equilibrio de pesos del coche. Un V6 de 2.5 litros es, naturalmente, más pesado que uno de 2.0 litros de cuatro cilindros. La marca japonesa no quería rediseñar todo el coche en torno a un motor más pesado.