No sé si conoces a Volata di Peluca, un joven al que le gustan "los coches, los viajes y la comunicación", como indica en su blog, deberías. Porque si la respuesta es negativa, te recomiendo encarecidamente que le sigas. Su última aventura ha sido conducir desde Barcelona a Japón con un Fiat Marea de 900 euros de 27 años. Ha recorrido 24 países en 100 días.
Esta aventura de Fabio Belnome va tocando a su fin, que no otras que comenzarán, puesto que ya tiene su coche clásico en puerto para ser mandado a un nuevo continente (aún no ha desvelado el destino). Y allí, en el puerto de Tokio, hay otros coches esperando a ser enviados a otros países.
Según explica Fabio, a los japoneses no les gusta tener un coche más de tres años ni, mucho menos, comprar un automóvil usado. Y como los ciudadanos del país oriental cuidan los coches sobremanera, pues estos son vendidos casi como si salieran del concesionario.
"Y es que los japoneses, usan los coches tres años y los cambian. No les gusta, primero, tener coches viejos, y segundo, comprar coches usados. Entonces los usan durante tres años y luego, ese coche que está nuevo, se deshacen de él. Claro, aquí no caben", mantiene Volata di Peluca.
¿Y a qué países van esos coches? "En Mongolia, el 90% de los coches son Toyota Prius importados de Japón. Y se reía muchísimo. En Siberia, toda la parte este de Rusia, japoneses. En Kirguistán, un 30% de coches japoneses. En Uzbekistán, ahí sí que menos, un 10%. En Kazajistán, entre un 15 y un 20%. Y flipaba (los japoneses con los que hablaba). Mandan muchos a Australia, al final tienen el volante al mismo lado".