Pocos automóviles son tan admirados y deseados como lo es ‘nueveonce’. La historia del Porsche 911, el vehículo nacido en Stuttgart en 1964, cuenta con más de cincuenta años a sus sinuosas espaldas. Más de medio siglo exhibiendo su inconfundible silueta por todo el mundo. Independientemente de la versión o la generación, sus ondulantes líneas siguen siendo inconfundibles, siguen siendo como aquel modelo creado por Ferdinand Porsche que fue presentado en el Salón de Frankfurt de 1963, el… Porsche 901.
Sí, porque en un principio el 911 fue denominado así, hasta que en su puesta de largo en el Salón de París un año más tarde, Peugeot decidiese vetar la designación; la firma francesa tenía registrados los nombres compuestos de tres cifras y un cero en el centro.
Antes de repasar la historia del Porsche 911 es de recibo hacer mención al precursor de este modelo, al que inició todo el camino, al que puso a la familia Porsche en lo más alto de la automoción: el Porsche 356 ‘Nº 1’ Roadster.
Este bello prototipo biplaza, que recibió su permiso de circulación el 8 de junio de 1948, fue fabricado en Gmünd -de ahí el apodo ‘Gmünd Roadster’-, el pueblo austriaco al que tanto Ferdinand como su hijo Ferry se mudaron durante la Segunda Guerra Mundial. En el estado de Carintia es donde fabricaron 53 unidades de este modelo antes de regresar en 1949 a Zuffenhausen, el suburbio de Stuttgart, Alemania, que con el paso de los años se convertiría en una de las mecas de todo apasionado del motor. Contaba con un motor bóxer de cuatro cilindros refrigerado por aire de 1,131 cc. Gracias a su liviano peso, de tan solo 585 kilos, y a su bloque, con 35 CV y 69 Nm, podía pasar de 0 a 100 km/h en 23” y alcanzar los 135 km/h de velocidad punta.
El 356 fue perfeccionándose a través de sus evoluciones, el Porsche 356 A, el 356 B y el 356 C, todas ellas disponibles con carrocería Coupé, Cabriolet o Speedster, y sus múltiples versiones que podían desarrollar entre los 44 CV del 356 A 1300 y los 140 CV del 356 B 2000 GS-GT Carrera 2. El último Porsche 356 se entregó en mayo de 1966, dos años después del inicio de la historia del Porsche 911.
Porsche 901 (1964)
Hasta el cambio de denominación se fabricaron 82 unidades del Porsche 901. Un vehículo que mantenía los rasgos identificativos del 356, como los faros ovalados, las musculosas aletas y la sinuosa silueta, pero adaptados a los gustos de la época, como su parabrisas, que era más alto -este tenía los limpias inclinados hacia la derecha-. El anagrama de la marca estaba bañado en color dorado, mientras que las pestañas del paragolpes, los retrovisores y la rejilla de ventilación del capó posterior, en cromo. Este último elemento cubría el primer motor bóxer de seis cilindros de Porsche.
Al adoptar el número de emergencias estadounidense, 911, la fama del modelo comenzó a incrementarse notablemente.
Porsche 911 (1965-1974)
En 1965 comenzó la comercialización del ‘nueveonce’. Con carrocería auto portante y motor 'flat six', este deportivo de cuatro plazas presumía de un bloque de 1.991 cc capaz de entregar 130 CV y 174 Nm, cifras que le permitían acelerar de 0 a 100 km/h en 9,1” y tocar los 210 km/h. Las dos banquetas posteriores recibieron mayor espacio para las piernas gracias al aumento de la batalla, que pasó de los 2.100 mm del 356 B a 2.211 del Porsche 911 F.
En un principio solo estuvo disponible como coupé, pero más tarde apareció la carrocería “Cabriolet de seguridad”, denominada Targa (en alemán significa ‘escudo’) por la mítica carrera que discurre por la isla italiana de Sicilia, la Targa Florio, e iniciando un destacado hito en la historia del Porsche 911.
La silueta se veía acertadamente comprometida por un arco antivuelco de acero Nirosta pulido. Esta versión, mostrada por primera vez en el Salón de Frankfurt de 1965, nació por las exigentes normas de seguridad en EEUU para proteger a los pasajeros en caso de vuelco, y se caracterizaba porque el techo y la luneta trasera eran extraíbles; además, esta última era de plástico y plegable. En 1969 algunas de sus rasgos y características cambiaron: el arco incorporó ranuras de ventilación laterales y la luna posterior pasó a ser fija y de cristal.
Surgieron diferentes versiones del Porsche 911:
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Porsche 911 S (1967-1973)
El nombre de esta variante recibió la 'S' por 'Super'. Gracias a distintas modificaciones, su motor bóxer de seis cilindros tenía una alta potencia: pasó de 160 a 190 CV. Su equipamiento era mucho más rico que el del resto de la gama. De hecho, fue el primer Porsche 911 de la historia en incorporar las inconfundibles llantas Fuchs. Eran 2,3 kilogramos más livianas que las de acero y se encargaban de esconder los primeros frenos reforzados con discos ventilados en un vehículo de producción. El nuevo escape y los carburadores Weber 40IDS de triple obturador eran los encargados de crear su melódico sonido.
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Porsche 911 T (1968-1973)
A lo largo de su existencia su potencia varió de los 110 CV iniciales a los 130. Con el equipamiento del 912 de cuatro cilindros -incluía las alfombrillas de fieltro Perlon-, el Porsche 911 Touring pasó a ser el modelo básico. La caja manual era de cuatro velocidades -opcional la de cinco- y su motor se abarató con culatas de hierro fundido -no era necesaria tanta resistencia debido a la reducción de potencia-, un cigüeñal más simple y carburadores Weber 40IDT3C, que eran más pequeños. También se redujo el coste al suprimir las estabilizadoras delanteras y traseras y usar discos de freno macizos. Además, se introdujo un sutil cambio que lo diferenciaba del resto: el anagrama de la marca pasó de ser dorado a plateado; toda una declaraciones de intenciones.
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Porsche 911 L (1968)
Con la llegada del Touring, el 911 añadió en su nomenclatura una L, de 'Lux' o 'Luxury'. Cambio importante en el nombre, pero no en su 2.0, que no sufrió modificaciones. Sí, su carrocería, que acogió unos parabrisas negros, así como unos marcos de las ventanillas en aluminio pulido y un espejo retrovisor más grande. Equipaba de serie llantas de 14 pulgadas de acero, aunque en opción se podían montar las Fuchs. En el habitáculo, sutiles variaciones: la moldura de aluminio cepillado sustituía a la de madera, y las esferas del cuadro de instrumentos eran negras y estaban rodeadas por un marco en cromo, tal y como quería en un principio Ferdinand Alexander Porsche, hijo de Ferry Porsche y diseñador del primer Porsche 911 de la historia.
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Porsche 911 E (1969-1973)
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Porsche 912 (1965-1969)
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Porsche 911 R (1966-1967)
Un coche de competición legal para circular en carretera. Este era el 911 R, un ‘nueveonce’ que surgió gracias a la idea de Rolf Wütherich, empleado de la compañía de Stuttgart, que quería “un vehículo superior a los de la competencia actual en relación peso-potencia”. Así es como nació en octubre de 1966 la primera unidad de pruebas esta de mítica versión del Porsche 911, que hizo sus kilómetros de test en Weissach y Hockenheim.
Al nombre se le añadió la R de Racing, y al peso total se le restó una cantidad de kilogramos importante, dejando el conjunto en tan solo 800 kilos -230 menos que un 911 estándar-. Con sus 210 CV producidos por el motor del Porsche 906, propulsor que fue el elegido, la relación se quedó en menos de 4 kg por CV, 1,5 kg menos que la conseguida por sus rivales. Para ello se utilizó la fibra de vidrio para realizar los paragolpes, la tapa delantera, las puertas y las aletas frontales. El cristal del parabrisas se redujo hasta los 4 mm y el resto de lunas se fabricaron en plexiglás de 2 mm de espesor. Asimismo, se eliminaron los elementos que eran prescindibles, como los relojes exteriores del cuatro de instrumentos, el parasol del acompañante, los ceniceros, el encendedor y las manivelas para subir o bajar las ventanillas, que fueron sustituidos por sendas correas.
Para competir, Porsche necesitaba crear 500 unidades de producción, las necesarias para poder homologarlo para disputar el campeonato de GT. Debido a su alto coste, 45.000 marcos alemanes, casi el doble de lo que costaba el 911 S, la cifra se quedó en 19 coches fabricados: 15 fueron a parar a clientes y los otros cuatro restantes se los quedó la marca para competir.
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Porsche 911 Carrera RS 2.7 (1972-1973)
Pero sobre todo se apostó por reducir al máximo el peso del conjunto. Para ello utilizaron acero más delgado para realizar el techo, el capó y la aletas, y cristales más finos para el parabrisas y las ventanillas laterales posteriores.
Las aletas traseras también se ensancharon, 50 mm, para poder alojar unas llantas Fuchs de aleación más anchas, de casi 18 centímetros. Eso sí, el rasgo característico e inconfundible de este modelo, el más deseado de la historia del Porsche 911, alerón aparte, es su pintura Grand Prix White con la decoración, también opcional, "Carrera" en los laterales, disponible en los colores verde, azul, negro o rojo, y a juego con la parte interior de las llantas.
Debido a la alta demanda, las últimas unidades fueron construidas usando la carrocería del 911 base y cristal común, puesto que la compañía de Stuttgart se quedó sin el material suficiente para su creación.
Cuando la producción acabó, la marca alemana sorprendió con 109 unidades del Porsche 911 Carrera RS 3.0, el colofón gracias a su motor 3.0 de 230 CV, pero eso ya sería en la generación siguiente del Porsche 911...
Continuará
Porsche 356
Porsche 901
Porsche 911 (1963-1974)
Fotos: Porsche, Silverstone Auctions, RM Sothebys