Quienes se ponen al volante sabiendo que van a cometer infracciones, a menudo se preparan para intentar evitar las potenciales multas, especialmente las que derivan de las cazadas por radar. Es común ver motos con trapos “al aire” que oculten la matricula, mientras que en los coches, como es este caso, algunos directamente modifican los números de la misma.
El objetivo está claro: que si hace una foto el radar, la matrícula no coincida con la que corresponde al coche, de manera que no le puedan poner la multa por exceso de velocidad.
Las técnicas que se utilizan para esto son muy variadas, pero en el caso del conductor británico al que la Guardia Civil ha cazado en Teruel, éste se había decantado por la cinta adhesiva negra, que cortada en tiras finas había empleado para modificar algunos de los caracteres alfanuméricos que la conformaban.
Fue una patrulla de motos de la benemérita la que, circulando a la altura del kilómetro 92 de la Autovía A-23 (Sagunto-Somport), en el término municipal de La Puebla de Valverde, detectó un Volkswagen cuya placa parecía rara, puesto que algunos dígitos de la misma no empleaban la grafía reglamentaria.
Acto seguido le dieron el alto y pudieron comprobarlo de cerca, observaron como había utilizado la mencionada cinta para cambiar dos. La matrícula original era ‘BUD 805S’ y la había modificado para que pusiera ‘BOD 806S’.
Como consecuencia el Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico, equipo G.I.A.T. del Subsector de Tráfico de Teruel, abrió diligencias contra él por un delito de falsedad documental por la manipulación de las placas de matrícula.
Éste, que se incluye en el artículo 392.1 del Código Penal, hace referencia al falseamiento de un documento oficial, como la matrícula, y puede conllevar una pena de prisión de 6 meses a 3 años y multa de 6 a 12 meses.