Nadie duda de la utilidad de los GPS, que nos permiten circular con cierta soltura incluso por lugares en los que no hemos estado nunca. Sin embargo, no son pocas las ocasiones en las que, por el motivo que sea (no estar actualizado, mala cobertura, etc.) hemos visto como seguirlos al pie de la letra puede derivar en problemas. Ésta es una de ellas.
Los hechos tuvieron lugar en Gales, concretamente en Tenby, Pembrokeshire, donde dos turistas americanas acabaron encajando un Nissan Juke en un estrecho corredor mientras intentaban llegar a su destino.
Según parece, querían ir a la Isla de Santa Catalina y, siguiendo las instrucciones del GPS, entraron en un camino pensado únicamente para peatones. El Nissan hizo lo que pudo hasta que llegó a una parte en la que se quedó atascado en una pequeña curva que discurría entre un muro de altura baja y una gran pared.
Aparentemente, cuando vieron que no podían ir hacia adelante ni hacia atrás, decidieron salir del coche (suponemos que por las ventanillas, pues no hay hueco posible para abrir las puertas) y tomar un tren para volver a su hotel, dejando abandonado allí al SUV.
Stephen Lowe, un mecánico local al que llamaron para intentar retirar el todocamino, explicaba a la BBC lo ocurrido: “Nunca antes nadie había puesto un vehículo allí. [Las paredes] tocaban ambos lados del auto. Lo dejaron bloqueado y simplemente intentaron aplicar más potencia. Normalmente hay un bolardo en el sendero, pero en ese momento no estaba y se dirigieron a través de él”.
La operación de extracción del vehículo fue bastante compleja, tanto por la estrechez del lugar como por el hecho de que el muro victoriano de uno de los lados estaba protegido por su valor histórico. Se barajaron opciones como cortar el Juke directamente por la mitad, pero finalmente se optó por algo menos agresivo, tirando de él desde la parte trasera, en una operación que llevó cuatro horas y media completar.