Los dos constructores piden 21.600 millones de dólares para salir de la crisis en la que están inmersos.

Dos de los tres grandes de Detroit pasan por malos momentos. A pesar de la “inyección” que entregó Washington, 13.400 millones de dólares a GM y 4.000 al Grupo Chrysler, los constructores americanos piden más dinero para no llegar a la muerte súbita.

La compañía presidida por Richard Wagoner demanda 16.600 millones más para salir de esta grave situación y no ir a la quiebra. GM se compromete a devolver la suma total, que asciende a 30.000 millones, en 2017. Además, anunció el despido de 47.000 empleados de todo el mundo, 20.000 de ellos de EE.UU., y el cierre de cinco plantas en dicho país.

Parecido es el caso de Chrysler, aunque no tan atroz. Como hemos destacado anteriormente, el grupo que engloba a Dodge, Jeep y Chrysler recibió del Gobierno americano 4.000 millones de dólares. Para Tom LaSorda, presidente de la compañía, es insuficiente y pide 5.000 millones más. Siguiendo los pasos de GM, Chrysler prescindirá de 3.000 personas.