El verano puede convertir el coche en una trampa mortal. Las altas temperaturas hacen que, si está al sol, un automóvil se convierta prácticamente en un horno en el que estar es casi imposible, tanto para adultos como sobre todo para los más pequeños. En ocasiones esto da lugar a desenlaces dramáticos, pero por suerte en esta ocasión se consiguió evitar la tragedia rescatando a un bebé que estaba atrapado en el coche.

Los hechos tuvieron lugar en Tejas, Estados Unidos, en un día en el que la temperatura en la zona era de casi 38 grados. No queda claro como se llegó a la situación, pero el bebé estaba dentro del coche y, cuando un grupo de viandantes se dieron cuenta de la situación, se organizaron para intentar sacarle.

En el vídeo se puede ver como optan por romper el parabrisas, lo que lleva a pensar que estaría en las plazas traseras, así que eligieron este para que el cristal roto estuviera lo más lejos posible del niño y porque, al ser laminado, no estalla al contacto de un golpe, así que es más seguro que destrozar las ventanillas laterales.

El punto negativo es que hacer un agujero es más complicado y lento, y en una situación así el tiempo es clave, puesto que en solo 10 minutos la temperatura del interior del coche puede subir casi siete grados, a lo que hay que sumar que la temperatura corporal de un bebé asciende entre tres y cinco veces más rápido que la de un adulto.

Las personas presentes golpean el parabrisas con una palanca hasta que consiguen agujerearlo y, tras hacer que tenga el hueco suficiente, aunque no se ve en el vídeo, una mujer accedió al interior del vehículo para llegar hasta el niño, que posteriormente sacó del interior del vehículo por el mismo agujero, salvándole la vida.