La Policía Nacional ha detenido al cabecilla de la banda del SEAT León, un hombre de 45 años que llevaba tres años fugado y sobre el que pesaban con cuatro órdenes de detención e ingreso en prisión, además de 17 órdenes de detención y personación. El delincuente era residente en el distrito langreano de La Felguera, Asturias, y lideraba una banda criminal que se dedicaba a robar con violencia en gasolineras y farmacias en el Principado.
La Policía Nacional de la comisaría de Langreo y San Martín del Rey Aurelio ha llevado a cabo la detención en el marco de una investigación iniciada a mediados de septiembre. Además de violencia y hurto, al cabecilla de la banda del SEAT León se le imputan delitos como falsedad documental, amenazas, tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal.
La Policía ha detenido al cabecilla de la banda del SEAT León
La investigación comenzó cuando los agentes se personaron en un inmueble tras una denuncia de ocupación para realizar las gestiones oportunas. Allí, uno de ellos se percató de que, en el piso inferior, se escuchaba hablar a un viejo conocido de la Policía Nacional de Langreo.
Inmediatamente, se desplegó un dispositivo de vigilancia en las inmediaciones de este domicilio, procediendo a la detención del fugitivo cuando se disponía a salir del mismo, confesando a los agentes actuantes que llevaba tres años escondido en ese lugar.
Con la detención de este delincuente, “se ha logrado retirar de la circulación a un peligroso delincuente”, aseguran fuentes de la operación, autor de varios delitos graves. De esta forma, se consigue mejorar "la convivencia entre los vecinos y en la sensación de seguridad tanto objetiva como subjetiva de la ciudadanía”, concluyen.
El origen del nombre de la banda se debe a que utilizaban siempre el mismo modus operandi: primero roban un SEAT León, un modelo que les resultaba fácil de sustraer y con suficiente potencia para luego escapar. Tras sus golpes, quemaban los vehículos robados para no dejar huellas. A veces, también dejaba nortas a los policías con mensajes como: "No me cogeréis, calvos de mierda".
Foto: Policía/X