Comprar un vehículo de segunda mano es una alternativa más económica a la adquisición de uno nuevo, una buena opción para quienes cuentan con un presupuesto más ajustado. Dentro de ese grupo, cobran especial relevancia los coches importados de Alemania, una elección que tiene muchos adeptos en España. Seguidamente, te vamos a explicar los aspectos más importantes para comprar coches de importación, ventajas, cómo funciona el proceso y la documentación que necesitas.
Ventajas de comprar coches importados de Alemania
Antes que nada, hay que resaltar las principales ventajas de comprar coches de importación de Alemania, en comparación con el mercado de segunda mano español. La primera y fundamental, es que los automóviles suelen estar en mejor estado y bien mantenidos, porque en el país germano hay una mayor cultura del mantenimiento de los vehículos que en España. Directamente, hay que decir que en nuestro país casi no hay tal cultura y, más que prevenir, lo que hacemos es curar cuando el coche tiene algo.
Por tanto, en Alemania es relativamente fácil encontrar coches en mejor estado. Otra ventaja es que los vehículos tienen un menor kilometraje medio, lo cual se traduce en un menor desgaste de los componentes. Asimismo, vienen con un mayor nivel de equipamiento, con especificaciones que, quizá, no tiene el mismo modelo en España (por ejemplo, contar con asientos calefactados de serie, porque hace más frío allí).
A todo esto se suman unos historiales de servicio bien documentados y los kilometrajes realistas, por lo general, además de una gran oferta, debido a la variedad enorme de marcas, modelos y versiones. En consecuencia, esto hace que Alemania sea una referencia en la compra de vehículos de segunda mano.
Proceso para comprar coches de importación
Comprar coches de importación puede ser un proceso tedioso y complicado, pero si se tiene claro cada uno de los pasos, es más sencillo. Todo comienza desplazándote hasta Alemania, como es obvio. Una vez allí, tendrás que hacer una comprobación del coche y una prueba. Lo recomendable es que un experto revise el vehículo y realice una inspección mecánica exhaustiva. Es muy importante comprobar el historial del vehículo para ver el número de propietarios del coche, si tiene alguna carga administrativa o si ha sufrido algún accidente, entre otros datos. Con esta comprobación, evitarás los riesgos habituales a la hora de comprar coches importados de Alemania, como fraudes, un kilometraje manipulado o vicios ocultos.
En Alemania, todos los vehículos deben pasar el equivalente a nuestra ITV cada dos años. Normalmente, los concesionarios se encargan de ello, pero si el vendedor es un particular, es posible que no lo haya hecho. En este caso, deberás trasladar el coche a cualquier taller certificado por TÜV, Dekra, KÜS o GTÜ para que realicen esta revisión.
Luego llega el momento de la compra. Para ello, necesitas una documentación: contrato de compra (debe incluir el IVA intracomunitario para no tener problemas con la Dirección General de Tráfico), el permiso de circulación alemán en versión extendida (Teil I) y reducida (Teil II) y la ficha técnica emitida por el fabricante o Certificado de Conformidad (COC) donde se especifican las características técnicas del vehículo. Es muy importante validar correctamente toda la documentación antes de comprar.
Tras la adquisición del coche, el vendedor lo da de baja en Alemania y debes solicitar unas matrículas provisionales para emprender el regreso a España. En este caso, tienes dos opciones: volverte con el coche con el consiguiente coste en gasolina, comida y alojamientos; contratar una empresa de transporte. Por último, sólo quedará matricular el coche en España, siguiendo los mismos pasos que con cualquier otro vehículo.
En definitiva, importar un coche desde Alemania puede ser una excelente decisión si se hace con información fiable y asesoramiento adecuado.