Hay coches que eran una tortura de conducir. Por norma general, para todo aquel que le gusta siempre es un placer ponerse detrás de un volante. Incluso existe cierta incomodidad si no se va conduciendo. Ahora bien, existen diversos modelos, los cuales hemos incluido en esta lista, que eran un horror. Conducirlos era un auténtico suplicio. ¿Por qué?
Alfa Romeo Disco Volante
El Alfa Romeo Disco Volante es un deportivo precioso y se ha convertido en un mito para muchos. Pero lamentablemente, conducirlo no era para nada placentero. El olor a aceite se cuela dentro del habitáculo y el parabrisas protege tan poco que la sensación de velocidad es demasiado grande... incluso circulando a ritmos tranquilos.
Ferrari F40
Que el Ferrari F40 esté en una lista de coches que eran un suplicio de conducir puede parecer un consuelo de pobres. Pero es verdad: además de ser bastante brusco y contar con pocas ayudas, las concesiones a 'lujos' que no tuvieran que ver con maximizar el rendimiento de su V8 de 478 CV no tenían cabida en él. Se comenta que fue regalado a una de las princesas de Mónaco y rechazado por ésta porque no tenía "aire acondicionado" y era "muy incómodo".
BMW X6
El hecho de tener que imprimirle ese carácter deportivo de la firma bávara al BMW X6 obligó a ponerle unas suspensiones durísimas. Por lo tanto, el equilibrio entre comodidad y agilidad no estaba conseguido en su primera generación. Y es que contener el balanceo de un coche tan pesado requería experiencia, pues no es fácil.
Renault Alpine A110
Está claro que el Renault Alpine A110, refiriéndonos siempre a la primera entrega de este deportivo, es casi un coche de competición. Sus concesiones a la comodidad son nulas. Su postura de conducción es demasiado baja y tiene un interior demasiado pequeño. Además, en marcha resulta poco confortable.
Seat 600
El Seat 600 fue el modelo que movilizó a toda una generación en nuestro país, pero es uno de esos coches que eran una tortura de conducir. Los pedales están en una posición incómoda, muy centrada en el habitáculo, el motor es ruidoso, la dirección imprecisa y los asientos parecen los del sillón de tu casa. La ergonomía brilla por su ausencia.
Tata Aria
Acostumbrado a los estándares de conducción europeos, el Tata Aria parece una broma de mal gusto. La postura al volante era demasiado elevada y la suspensión era tan blanda que el balanceo del coche en las curvas era muy grande. Además, los asientos no eran mullidos: se tragaban tu cuerpo. Y el cuadro de instrumentos de la unidad que probamos se encendía y se apagaba cuando quería...
Trabant
El Trabant fue uno de esos 'coches del pueblo', accesibles para todo el mundo. Y se nota. En conducción es muy ruidoso, debido a que la carrocería estaba construida en fibra de algodón en vez de chapa, y tienes que manejar bien la caja de cambios para que su motor pueda tener aunque sea un poco de fuerza.
BMW Serie 3
El nuevo BMW Serie 3 es una maravilla. Con el paso del tiempo ha mejorado mucho. Pero la generación E36 contaba con algunos aspectos que le convertían en uno de esos coches que eran una tortura de conducir. El cambio manual era muy áspero e incluso las versiones con poca potencia tenían un eje trasero que deslizaba al mínimo golpe de gas.
Seat 850 Spider
En realidad, el Seat 850 Spider es un buen coche. Pero eso no quita que sea muy ruidoso en su interior debido a que para que las prestaciones sean aceptables hay que llevar el motor bastante alto de vueltas. Además, entrar y salir es complicado, y la visibilidad al volante es muy mejorable.
DeLorean DMC-12
Es posible que con el DeLorean DMC-12 se te caiga un mito, pero es uno de esos coches que eran una tortura de conducir. Es muy fácil darse en la cabeza con sus puertas y las ventanillas son enanas. Por otro lado, tampoco se trata de un deportivo ágil, ya que solo tiene 130 CV de potencia.
Citroën 2CV
El Citroën 2CV fue un prodigio de la innovación en su época, pero también tiene cosas que se podrían mejorar mucho. Como el Trabant, su poca potencia hacía que hubiera que estar manejando el cambio continuamente. Además, la visibilidad trasera es muy reducida, y los asientos extraíbles tenían una estructura de hierro y una tela muy fina.
Land Rover Defender
Si hablamos de todoterrenos, hay uno que es el rey. No es otro que el Land Rover Defender, un coche en cuya primera y anterior generación podía pasar casi por cualquier sitio que se propusiese. Pero la suspensión estaba dura como una piedra y la postura de conducción, muy pegada a la puerta.
Mazda MX-5
Puede que te resulte extraño que el Mazda MX-5 figure en esta lista de coches que eran una tortura de conducir. Es uno de los modelos más divertidos que hay, pero lo incómodo en este coche entrar y salir del vehículo, que se convierte en un suplicio máxime cuando eres una persona que mide 1,80 m de altura o más.
Fuente: Auto Bild