A lo largo de la historia de la automoción han existido múltiples injusticias. Especialmente si tenemos en cuenta los coches que no tuvieron el éxito que merecían. Modelos que por una u otra cuestión bien acabaron muy mal considerados por la opinión pública, o bien no acumularon el número de matriculaciones que estaban previstas dado su planteamiento. Estos son los ejemplos que más nos han llamado la atención:

Nissan Cube

El primero de los coches que no tuvieron el éxito que se merecían es un Nissan. El Cube. Un vehículo que intentó implantar la filosofía de los kei car al viejo continente, pero adaptada a nuestro territorio por dimensiones. Se trataba de un coche muy funcional con una gama de motores fiables y eficientes, pero su estética era muy controvertida para los gustos locales.

Honda Insight

Según Honda, el Insight era el híbrido para todos. Un rival de altura para el Toyota Prius. Pero este japonés electrificado no cumplió con los objetivos que se planearon para él. Llegó con una imagen de lo más extraña, con parte de las ruedas traseras carenadas, y solo tres puertas. Sin embargo, era muy eficiente y tenía buen precio. De hecho, a día de hoy se sigue vendiendo, ya con un diseño más normal.

GM EV1

Quizá pienses que los coches eléctricos son cosa de los últimos años, pero General Motors puso en el mercado al GM EV1, un vehículo completamente eléctrico, en el año 1996. Eso sí, la única forma de adquirirlo era por leasing y tan solo se acabaron fabricando poco más de un millar de ejemplares. Por último, como pasa con muchos de los vehículos de este ranking, su extraña imagen no ayudó.

Audi A2

Siempre se dice lo mismo del A2: que Audi lanzó un coche adelantado a su tiempo. Si hubiera llegado unos pocos años después sus matriculaciones se hubieran multiplicado de manera exponencial. Un vehículo con innovaciones muy importantes en materia aerodinámica y de eficiencia de sus motores, y también de peso gracias, en gran parte, a una carrocería y un chasis construidos de manera íntegra en aluminio.

Citroën C6

Cuando Citroën sacó al mercado la última generación del C6 se vio como un movimiento de lo más atrevido. ¿Su objetivo? Luchar de tú a tú contra los fabricantes de lujo a un precio mucho más contenido y con un producto maravilloso. Sin embargo, el estigma de llamarse Citroën y un diseño de lo más atrevido acabó pesando bastante en su cuota de ventas.

Mercedes Clase R

Quizá el único delito de Mercedes con el lanzamiento del Clase R en el año 2006 fue no decidir bien los tiempos. Al igual que el A2, nació en la época equivocada, pero en el caso de este alemán tardó demasiado. La firma de Stuttgart intentó unirse a la fiebre de los monovolúmenes cuando los SUV estaban empezando a asomar la patita. Craso error. Y eso que era lujoso, refinado, amplio y potente.

Fiat Multipla

Casi con total probabilidad, lo único que separó al Multipla de primera generación del éxito más absoluto fue su estética. De esta manera, el mayor pecado que cometió la compañía italiana fue la de fabricar un coche feo. Simplemente, no gustó su estética. Porque su modularidad era digna de aplaudir, y el hecho de que este Fiat pudiese transportar a seis adultos con total comodidad suponía un gran valor añadido.

Renault Vel Satis

Las marcas francesas son conocidas por arriesgar con el diseño de sus vehículos, y eso fue lo que le pasó a Renault con el Vel Satis. Una berlina de una calidad superior que no acabó entrando por el ojo. Aun así, se trataba de un coche de mucho nivel, pero ya se sabe que la 'marquitis' lleva décadas extendida en al menos el viejo continente. Y si no se trata de una berlina del 'trío calavera' alemán, no puedes pedir ciertas cantidades por un producto así bajo riesgo de fracaso.

Seat Toledo

La tercera generación del Toledo fue muy satisfactoria en términos puramente objetivos. Un automóvil amplio y con un buen nivel tanto de refinamiento como de comodidad, sin olvidar el dinamismo que siempre ha caracterizado a Seat. Ahora bien, ese tercer volumen no gustó a mucha gente. Y como prueba de que esa fue la razón de que entre en esta lista de coches que no tuvieron éxito, el Altea coetáneo, el mismo modelo pero sin 'culo', se hinchó a vender.

Volkswagen Phaeton

A pesar de tener ADN alemán, Volkswagen no está considerada como una marca premium. Como mucho se encuentra en un limbo entre las generalistas y las tres alemanas que todos conocemos: Audi, BMW y Mercedes. Por eso, vender una berlina de lujo del segmento F fue una misión imposible para la firma de Wolfsburgo, por mucho que su relación entre calidad y precio fuese impresionante.