Los coches de Donald Trump dejan claro que el actual presidente de los Estados Unidos tiene buen gusto en lo que se refiere a motor. El problema es que, debido al cargo que tiene, ya no puede conducir ninguno de ellos. La razón es 'La Ley de Expresidentes de 1958', por la que se otorga el derecho a “protección de por vida proporcionada por el Servicio Secreto de los Estados Unidos”. Por ese motivo, no podrá ponerse al volante de un vehículo, tanto en su mandato como después de él.
Cierto es que lo más importante es dinero para poder comprarlos y mantenerlos, pero tener una cuenta bancaria rebosante no implica disponer de la clase a la hora de elegir vehículos. En cualquier caso, estos son los más destacados de la colección del mandamás norteamericano.