La expectación es máxima alrededor del nuevo Chevrolet Corvette, que se pasará a la configuración de motor central por primera vez en su historia. Una historia, por otra parte, larga, llena de variantes, versiones y ediciones especiales cada cuál más espectacular que la anterior. Sin embargo, si tenemos que elegir entre la amplia variedad de posibilidades, para nosotros estos son los cinco mejores Chevrolet Corvette.
Chevrolet Corvette ZR1 (2019)
El último (por el momento) de su estirpe y, sin lugar a dudas, una auténtica bestia. Su imagen es radical hasta el extremo y monta un motor 6.2 V8 al que va a asociado un compresor de 2,3 litros de capacidad. El resultado es una potencia de 755 CV y un par máximo de 969 Nm, que se pueden intentar gestionar con una caja de cambios automática de ocho marchas con levas al volante o con una transmisión manual de siete velocidades.
Chevrolet Corvette Grand Sport (1963)
Su nacimiento estuvo motivado por la rivalidad existente con Ford, concretamente con el Cobra. Gracias al trabajo conjunto con Carroll Shelby, la serpiente fue un éxito y empezó ganar una carrera tras otra, lo que obligó a los ingenieros de Chevrolet a ponerse manos a la obra. El problema es que por aquella época en General Motors tenían una estricta política anti-carreras, así que el deportivo se desarrolló en secreto. Se llegaron a fabricar cinco ejemplares, con un peso reducido y un motor V8 de 377 CV, pero el proyecto no tardó en ser descartado por los mandamases.
Chevrolet Corvette C5R (2001)
Chevrolet se mantuvo alejada de las competiciones durante décadas, pero en 2001 el C5R supuso su regreso oficial a las pistas. El proceso no fue fácil y estuvo plagado de problemas, pero en un año consiguieron hacerse con la victoria en las 24 Horas de Le Mans, que abrió la veda para una nueva época repleta de títulos.
Chevrolet Corvette Stingray L88 (1968)
Continuar con el exitoso legado del Corvette C1 y del C2 no era una tarea fácil, pero es algo de lo que salieron indemnes (y con nota), los diseñadores de su tercera generación. Su imagen recogía lo mejor de sus predecesores y aportaba conceptos propios, duró 15 años desde su concepción hasta sus ediciones de despedida y, además, montó el salvaje motor L88, un bloque V8 de 7,0 litros que originalmente estaba pensado solo para competición, pero que finalmente se pudo disfrutar en la calle.
Callaway Corvette Sledgehammer (1988)
Uno de los cinco mejores Chevrolet Corvette es, en realidad, obra de una compañía, Callaway, que cuando dio a luz al Sledgehammer todavía era pequeña. El objetivo del proyecto era demostrar la capacidad de sus kits de potenciación de turbo y arrasar en las pruebas de velocidad máxima. Para ello quitaron el motor del Vette, le metieron un bloque procedente de la NASCAR y fabricaron todas sus piezas internas para que fueran más ligeras y, sobre todo, resistentes, pues tenían que lidiar con una potencia de 898 CV. Alcanzaba los 408 km/h.