Hay una imagen grabada en la memoria de muchos aficionados al motor que ya le han dado unas cuantas vueltas al almanaque: la espectacular caravana de Land Rover del mítico color Sand-Glow Yellow atravesando los lugares más inhóspitos del planeta, como la estepa siberiana, los desiertos de Mongolia, las junglas amazónicas o las deshabitadas tierras del fuego, en una mezcla de aventura extrema, épica y compañerismo. Eso fue el Camel Trophy.
Muchos se quejan de que las competiciones de motor ya no son lo que eran. Han perdido la emoción de antaño y las carreras están muy encorsetadas, sujetas a demasiados parámetros técnicos. Imaginar una competición de todoterrenos enfrentándose a las condiciones más exigentes posibles sería impensable hoy. Ni siquiera el Rally Dakar tiene la dificultad de hace décadas.
Camel Trophy, la mayor aventura del mundo
En 1980, precisamente, dos años después de la primera edición del Dakar, cuando todavía no era muy popular, la marca de cigarrillos Camel preparó una acción de marketing para promocionar su producto fuera de Estados Unidos. La filial alemana de la compañía ideó una expedición por la selva amazónica en vehículos todoterrenos, al frente de la cual estaba Andreas Bender para buscar al duro ‘hombre Camel’, como ilustraba la publicidad.
Así empezó el Camel Trophy, aunque aquella primera edición se realizó con tres unidades del Ford U50, que era la versión brasileña del Jeep CJ5. Esos vehículos no estaban tan bien preparados y sufrieron muchísimo para llegar al final del camino. El novedoso planteamiento de la prueba hizo que se convirtiera rápidamente en una de las mejores campañas de publicidad y cientos de aventureros de todo el mundo quisieron participar en este reto.
Así era la prueba
El Camel Trophy era un verdadero desafío de resistencia, tanto mecánica como humana. Consistía en recorrer una distancia de unas mil millas (1.600 kilómetros) entre dos poblaciones, a través de los parajes más inhóspitos, cruzando vías de comunicación, normalmente, abandonadas, destruidas o invadidas por la selva. Se hacía en equipos de dos personas y solía coincidir con épocas de lluvias para darle más emoción. La aventura podía superar los 30 días.
En las dos primeras ediciones sólo hubo participantes alemanes, después incluyó miembros de muchas otras nacionalidades, incluida España. Miguel de la Quadra Salcedo Jaime Puig, Moisés Torrallardona o Álvaro Bultó figuraron entre los participantes. A partir de la edición de 1981, la organización empezó a utilizar vehículos de Land Rover. A partir de entonces, se empezó a ligar la imagen del Camel Trophy con la marca británica y ésta, a su vez, adquirió una gran fama.
Una puesta a punto especial para los todoterrenos
El primer Land Rover que participó en el Camel Trophy fue el Range Rover V8. Luego le siguieron el Defender 90 y 110, los Serie III, Ninety y One-Ten. Finalmente, se sumaron el Discovery y el Freelander. Cada uno de los coches utilizados tenía una puesta a punto especial para afrontar los duros desafíos.
Contaban con una sólida barra antivuelco interior y exterior, con tornillos que atravesaban la carrocería para unir ambas estructuras, una baca con luces auxiliares y suelo de madera para pisar sin miedo y dormir si era necesario, acondicionada para llevar un completo equipo compuesto por bidones de combustible, rueda de repuesto y cajones herméticos, entre otros elementos. La estructura servía también para depositar planchas de desatasco, baterías de faros, luces de trabajo y unos cables que se tensaban hasta los extremos del mataburros frontal minimizar el impacto de ramas y otros objetos contra el parabrisas.
A todo esto, se añadían unas robusta defensas delanteras y traseras reforzadas en su sujeción al bastidor, en las que se incluía un potente cabrestante y enganches de separador en cada extremo, planchas de duraluminio para proteger los bajos y zonas como la dirección o el depósito y una toma de aire elevada para el vadeo. Todo ello envuelto, por supuesto, por el color Sand-Glow Yellow, el amarillo Camel. Por su parte, el motor incluía un sistema eléctrico blindado para que funcionara correctamente en inmersiones prolongadas.
El Camel Trophy se celebró durante casi 20 años, desde 1980 hasta 1998 y marcó la vida de todos los participantes. Tras la experiencia, muchos de ellos se dedicaron a profesiones u ocupaciones relacionadas con la competición, los viajes, la naturaleza y la aventura. Lo que empezó como una acción de marketing se terminó convirtiendo en la mayor aventura del mundo y encumbró a Land Rover como fabricante de todoterrenos.