Siguiendo los pasos del gobierno rumano que, a mediados de los años 60, llegó a un acuerdo con Renault para crear Dacia, las autoridades de la vecina Bulgaria contactaron con el fabricante francés con la intención de desarrollar una industria automovilística local que diera prestigio al país. Este movimiento dio lugar a la creación de Bulgarrenault.
El gobierno búlgaro quería proyectar al exterior una imagen de país próspero, con su propia industria automovilística. Al mismo tiempo, una fábrica de automóviles posibilitaba la exportación, lo que, a su vez, aportaba divisas. Así que encargó a la agencia estatal Bulet, que operaba en el comercio internacional, la tarea de llevar el proyecto a buen puerto.
El nacimiento de Bulgarrenault
Igual que hizo Rumanía en 1963, Bulgaria convocó un concurso para fabricantes de automóviles de Europa Occidental, un concurso que ganó Renault. En un principio, la marca francesa pensó construir el Renault 4 en Bulgaria. El contrato se redactó en 1965 y el Consejo de Ministros dio su aprobación oficial en julio de 1966. Entretanto, el proyecto del R4 se había dejado de lado y fue sustituido por los más modernos los Renault 8 y 10, que serían fabricados en la ciudad de Plovdiv por Metalhim, una empresa especializada en armamento ya existente.
Al principio, la empresa construía coches a partir de kits completos (CKD) suministrados desde Francia. Se eligió la marca Bulgarrenault, pero los coches eran completamente franceses y sólo se ensamblaban en suelo búlgaro. Sin embargo, el contrato estipulaba que se instalarían en el país varios proveedores para fabricar piezas.
Sólo dos días después de la firma del contrato, Metalhim consiguió montar una docena de Bulgarrenault 8 y exponerlos en una feria de Plovdiv, mientras en Rumanía se construía una fábrica completamente nueva en Rumanía. De esta forma, Bulgaria se adelantó dos años a Dacia. A finales de 1970, estaba previsto que la producción anual alcanzara las 10.000 unidades, todas para el mercado búlgaro, según estipulaba el contrato.
Bulgaralpine
Pero al gobierno búlgaro no le bastaba con fabricar coches que permitieran motorizar a la población. También quería un modelo más pasional para demostrar orgullo nacional y, de paso, plantar cara a Skoda, que dominaba las competiciones al otro lado del telón de acero en aquellos años.
En ese momento, Alpine estaba estrechamente relacionada con Renault y utilizaba tecnología de los R8 y R10, pero aún no formaba parte de la marca del rombo. Así que los búlgaros contactaron directamente con Jean Rédélé y consiguieron un contrato de licencia para construir el Alpine A110 en dos variantes, Berlinette y Cabriolet. No obstante, apenas se construyeron unas pocas unidades (se estima que no más de 200).
Rotura del acuerdo en 1970
La relación entre Renault y las autoridades búlgaras no duraron mucho. En 1968, el país vendió coches a Yugoslavia, Austria y Oriente Medio, en contra de lo estipulado en el contrato y, en consecuencia, Renault rompió el acuerdo en 1970 y dejó de suministrar carrocerías y piezas.
No está claro cuantos ejemplares de los Bulgarrenault 8 y 10 se fabricaron en la planta de Plovdiv, pero las estimaciones oscilan entre 4.000 y 6.450. En 1971 salieron otras 567 unidades que se exportaron en parte. Los coches eran prácticamente iguales que los originales franceses, a excepción de las placas de matrículas. En la actualidad, las posibilidades de encontrar uno en buen estado son muy remotas.
Fuente: Losange Magazine.