El Tesla Roadster tiene el honor de ser el primer automóvil eléctrico de producción. Todavía no con el volumen de unidades de los modelos que vinieron después, como el Model S, el Model 3 o el Model Y, pero sí una producción importante. Paralelamente, en 2008 nació una asociación entre Tesla y Brabus y el primer trabajo fue el Brabus Tesla Roadster, presentado en el Salón del Automóvil de Essen.
Brabus es conocida por sus preparaciones de modelos alemanes, sobre todo, Mercedes. Pero esta vez se atrevió con un vehículo eléctrico mucho antes de que la movilidad eléctrica estuviera en el epicentro de la industria del automóvil.
Brabus Tesla Roadster, con sonido de V8 artificial
El Brabus Tesla Roadster recibía un kit exterior que lo diferenciaba del Roadster normal. Contaba con una pintura especial de alta calidad en blanco mate, un labio delantero de fibra de carbono ligero y luces diurnas integradas en la parrilla delantera. Los marcos en blanco mate para los faros añadían un detalle interesante al efecto general.
Además, incorporaba luces de entrada Brabus con forma de luces espaciales futuristas. Se activan con el mando a distancia sin llave o tirando del tirador de la puerta. Las entradas de aire de fibra de carbono Brabus añadían aún más estilo deportivo. En la zaga destacaba el alerón y el difusor, ambos firmados por Brabus y fabricados con fibra de carbono ligera pero extremadamente resistente. Las luces traseras redondas se acentuaban aplicaciones en blanco mate.
El aspecto exterior del Brabus Tesla Roadster se completaba con unas llantas de 18 pulgadas delante y 19 pulgadas detrás, envueltas en unos neumáticos Pirelli 215/35 ZR 18 en el tren delantero y 255/30 ZR 19 en el trasero, desarrollados específicamente para ofrecer la mínima resistencia a la rodadura.
En el interior había unos asientos revestidos con una tapicería exclusiva Brabus, elaborada de manera artesanal. El habitáculo presentaba una combinación de Alcantara y cuero perforado especialmente suave pero duradero, acompañado de costuras blancas que combinaban con la pintura exterior.
Con el objetivo de imprimir una sensación más deportiva, el Brabus Tesla Roadster incluía un sistema de sonido desarrollado por los especialistas en electrónica de Brabus que simulaba el sonido de un motor V8. El volumen del sonido dependía de la potencia de salida momentánea del motor eléctrico.