El verano en España es árido y en la mayoría de las ciudades se alcanzan cifras de calor extremo. Durante esos meses, debemos combatir las altas temperaturas a casi cualquier hora del día, lo que incluye también los desplazamientos en coche y los viajes de vacaciones. Por ese motivo, hoy te traemos 8 trucos para combatir el calor en el coche.
Con estos consejos, lograrás que tus viajes sean más llevaderos y, aunque no parezca tener relación alguna, que también sean más seguros. Son muy fáciles de aplicar y requieren tan solo de cierta planificación y ser metódicos. Y, si pones en práctica estos 8 trucos para combatir el calor en el coche, lo único de lo que deberás preocuparte es de disfrutar de la playa y la piscina este verano:
Aparcar a la sombra
El primero tiene que ver más con el coche que con los pasajeros, pero ayuda a combatir el calor. Si aparcas a la sombra, evitarás que la temperatura se dispare en el interior de tu coche.
Trata de dejarlo siempre en un lugar protegido de la luz del sol, aunque sea bajo árboles que lo ensucien. Es mejor lavar el coche que sentir cómo se está derritiendo por el calor. Y, si no es posible, al menos utiliza un parasol para proteger el salpicadero.
Ventilación del habitáculo
El siguiente truco es una correcta ventilación del habitáculo. Llegas al coche, te subes tras estar aparcado al sol varias horas y sientes ese horno en el que se ha convertido por dentro.
Lo más recomendable es bajar las ventanas y abrir todas las puertas durante algunos minutos. De esta forma, liberarás parte del calor acumulado en el habitáculo y reducirás algunos grados la temperatura.
Haz un uso eficiente del aire acondicionado
Si te saltas el truco anterior y decides usar el aire acondicionado, circula algunos metros con las ventanillas bajadas y el climatizador conectado. Así ayudas a evacuar el calor y aumentarás el rendimiento del aire acondicionado.
También debes configurarlo a una temperatura adecuada, entre 22 y 24 ºC, y evitar que las salidas de aire se dirijan a la cara o el cuerpo de los pasajeros. La forma más eficiente es utilizando las salidas de aire superiores del salpicadero. El aire frío subirá y creará un efecto cortina que es mucho más refrescante y agradable.
Paradas en tus viajes
Llega el momento de viajar. Vas a recorrer varios cientos de kilómetros este verano para llegar a tu destino vacacional. Por ese motivo, y para evitar la fatiga que provoca el calor, realiza paradas cada 200 kilómetros o 2 horas, según las recomendaciones de la DGT.
Si, además, viajas con niños o mascotas, reduce los intervalos entre parada y parada. Conseguirás que los viajes sean amenos para los más vulnerables.
Hidratación
Tan importante es parar a descansar como hidratarte correctamente. La deshidratación es un factor de riesgo al volante. Bebe agua constantemente y evita las bebidas azucaradas y el café si es posible.
Evita las comidas copiosas
También tendrás que realizar paradas para comer. Si vas a proseguir tu viaje tras este tipo de paradas, intenta evitar las comidas copiosas, así conseguirás que no aparezca la somnolencia.
Por supuesto, no consumas ningún tipo de bebida alcohólica si vas a conducir después, ya que, además de ilegal si superas una determinada tasa de alcohol (0,25 mg/l en conductores y 0,15 mg/l en nóveles y profesionales), también es peligroso.
Viaja a primera o a última hora
Otro de los trucos para combatir el calor en el coche es elegir la hora perfecta para viajar. Las que debes evitar son las horas punta, es decir, aquellas donde el termómetro marca las máximas temperaturas.
Por ese motivo, trata de realizar tu viaje lo más pronto posible en la mañana, incluso saliendo de casa de madrugada. Una alternativa es viajar a última hora de la tarde, antes de anochecer. En cualquier caso, ponte al volante siempre que hayas descansado debidamente.
Viste con prendas sueltas
El último de los 8 trucos para combatir el calor en el coche es vestir con prendas sueltas. La ropa ligera y ancha permite una mayor circulación del aire y, por tanto, una mejor evacuación del calor. Utiliza también colores claros, que atrapan menos la luz del sol.
Las prendas más ceñidas, por el contrario, retienen más el calor, provocan que sudemos antes y acaban resultándonos incluso incómodas.