Noviembre. El invierno se aproxima y, con él, los primeros fríos de la temporada. Como sabes, los coches sufren con los cambios bruscos de temperatura y el frío puede afectar seriamente a varios componentes. Por ello, es un buen momento para recordarte 6 valiosos consejos para proteger tu coche del frío.

Cuando llega el invierno, debes prestar especial atención a algunas partes del vehículo para evitar sorpresas en forma de averías. Por ejemplo, vigilar el estado de la batería o no dejar el coche aparcado a la intemperie. Vamos con estos consejos:

Evita aparcar el coche a la intemperie

Si dejas el coche aparcado en la calle, sin ninguna protección contra el viento, el frío y la lluvia, presentará más problemas a la hora de arrancar al día siguiente. Cuando arrancas el motor, tarda un tiempo en alcanzar la temperatura óptima. Ese tiempo será mayor si dejas el coche a la intemperie y el motor sufrirá más tras la puesta en marcha. Si no tienes garaje donde aparcar el coche, intenta aparcarlo en un sitio protegido y lo menos expuesto posible a la intemperie.

Vigila el estado de la batería

La batería del coche sufre bastante con el frío. Con el frío, el esfuerzo para arrancar el coche es mayor y la capacidad de la batería disminuye. Además, si tu batería tiene ya varios años, será más fácil que se agote. Hay un truco para facilitar el arranque del motor en lugares especialmente fríos: pasar un paño caliente y seco sobre la batería unos minutos antes. Después, el motor arrancará mejor.

Cuida que el aceite del motor

En invierno, con las bajas temperaturas, el aceite puede perder buena parte de su viscosidad, lo que obligará al motor a hacer un esfuerzo extra para arrancar. En estos casos, los aceites multigrado o menos viscosos facilitan el arranque en invierno y son una buena opción. Utiliza siempre el tipo de aceite recomendado por el fabricante.

Comprueba el líquido refrigerante

El líquido refrigerante es muy importante para mantener el motor en una temperatura óptima. Pero también incluye anticongelante que evita que las piezas se deterioren o se oxiden. Con el tiempo, el líquido va perdiendo propiedades. Si ves que muestra un color traslúcido, es que hay que cambiarlo. Lo normal es cambiarlo cada 60.000 kilómetros.

Calienta el motor al ralentí

Además del refrigerante, el resto de fluidos sufren con el frío. Cada mañana, cuando arranques el motor, es recomendable esperar unos minutos para que el motor y los principales líquidos, como el aceite, líquido de frenos, etc., alcancen un mínimo de temperatura. De lo contrario, podrías provocar graves daños en las zonas móviles del propulsor. Esto es especialmente importante en los motores turbo, ya que necesita una mejor lubricación.

Levantar los limpiaparabrisas

Si vives en una zona donde son habituales las heladas y no tienes más remedio que dejar el coche en la calle, levanta los limpiaparabrisas para que la goma de las escobillas no se pegue al parabrisas. Esto dejaría inservibles los limpiaparabrisas. Igualmente, controla que el líquido lavaparabrisas se mantiene en estado líquido o quedará inservible.