La aeronáutica y el automovilismo pueden no tener mucho en común a simple vista, pero estos 6 coches con motor de avión son el mejor ejemplo de unión entre ambos mundos. Todos ellos son vehículos bastante antiguos, de una época donde las marcas se animaban a entrar en proyectos más atrevidos que en la actualidad.
Opel RAK II
Durante la década de los años 20 en Alemania se estudiaba de manera seria la posibilidad de impulsar coches con cohetes y durante esa época Opel desarrolló varios prototipos que acabaron derivando incluso en un avión. El Opel RAK II fue el más célebre, impulsado por 24 cohetes y que consiguió llegar hasta los 230 km/h.
Chrysler Turbine
No se trata de un prototipo sino de un coche de producción del que llegaron a fabricarse 55 unidades, fue la culminación de una serie de prototipos pero el concepto no llegó nunca a implantarse a gran escala.
Fiat Turbina
Diseño clásico italiano combinado con una turbina que era simplemente espectacular, no ya por entregar 300 CV, sino porque su régimen de giro alcanzaba las 22.000 revoluciones por minuto. Era capaz de llegar hasta los 250 km/h de velocidad punta.
Renault Étoile Filante
Su turbina de 207 CV, su chasis tubular y su carrocería de poliéster se combinaban para crear un modelo ligero y aerodinámico, uno que en 1.956 consiguió el récord mundial de velocidad al alcanzar los 308,85 km/h sobre la superficie del lago salado de Boneville, el EE.UU.
General Motors Firebird
Su diseño parecía salido de los supersónicos, con proporciones de caza y una cúpula, era más avión que coche y es sin duda uno de los modelos más peculiares de la lista, el que menos oculta el origen de su turbina que quemaba queroseno para funcionar.
Rover- BRM
Durante la Segunda Guerra Mundial Rover se dedico a fabricar turbinas de avión, tarea a la que siguió dedicando tiempo años después hasta crear el Rover-BRM, que participó en dos años seguidos en las 24 Horas de Le Mans (1963 y 1964) y que en su segunda intentona quedó segundo de la categoría de dos litros.