road trip ford mustang convertible miami florida

Road trip desde Miami a bordo de un Ford Mustang V6 Convertible

Hacer un road trip por algún lugar de EEUU conduciendo un Ford Mustang Convertible es algo que a la gran mayoría de los mortales se le pasado por la cabeza. Recorrer las calles de Miami vigilado por los enormes rascacielos del downtown, circular por Ocean Drive a cielo abierto alumbrado por sus neones y acompañado por sus edificios ‘Art Déco’ y conducir por la US1 Overseas Highway hacia Cayo Hueso escoltado por el mar Caribe es un sueño, el mejor sueño americano…

Los sueños, sueños son, pero algunas veces, en contadas ocasiones, se cumplen. ¿Quién no ha fantaseado con recorrer parte de EEUU a lomos de un Ford Mustang Convetible? Mientras que en USA este ‘pony car’ forma parte de la lista de iconos del país, a la altura de la tarta de manzana o la hamburguesa con queso, en Europa es el clásico más deseado.

repostar-ford-mustang-eeuu-roadtrip

Mis manos giran y giran la bola del mundo que preside mi escritorio, y mi dedo, impaciente, para la esfera señalando la zona sureste de Florida. Para recorrerla, el corcel escogido se mueve gracias a un corazón V6 de 3.727 litros que bombea 305 CV. Quiero hacer más especial, aun si cabe, este viaje, por lo que opto por un Mustang Convertible con traje negro; elegante a la par que deportivo. ¿Qué más puedo pedir?

No te pierdas: toda la historia del Ford Mustang

Una vez depositados los 597 dólares (533 euros), precio a pagar por disfrutar durante cinco días de la nueva generación del modelo más famoso de la historia, me dirijo al parking para dar vida a su bloque. Al dejar un bolso en las plazas traseras me doy cuenta de que a diferencia del Fastback, la versión descapotable cuenta con algo más de espacio para la cabeza. Coloco el asiento, el volante, me habitúo a la distancia real del espejo retrovisor izquierdo y pulso el botón.

roadtrip-ford-mustang-florida

Su sonido, acrecentado por el el eco producido por las paredes, me excita. Nada tiene que ver con el producido por el Ford Mustang 2.3 EcoBoost que probé hace una semana. El de cuatro cilindros es más caro (en EEUU, la tarifa con este propulsor se ve incrementada 5.000 dólares), más moderno y eficiente, pero eso, la verdad, es que no me importa, porque estoy en un país donde casi es más barato repostar que comprar en AliExpress.

Con un dedo soy capaz de desnudarlo en menos de diez segundos. Cuando la capota de tela está recogida, pongo la palanca en D y piso el acelerador. En el parking, al bajar planta por planta y escuchar cómo se ‘quejan’ los neumáticos, no por ir a una velocidad excesiva, que quede claro, me vienen a la mente multitud de películas donde las persecuciones entre piso y piso estaban a la orden del día. Lo cierto es que no es nada difícil hacerlos ‘cantar’. ¡No todo son efectos especiales en el cine!

south-beach-miami

Me dirijo a la zona de la playa más animada de Miami, South Beach, que está situada entre las calles 1 y la 25 de Miami Beach. De camino observo que esta unidad tiene el acabado de acceso. Los asientos son de tela, a diferencia que en España, que de serie vienen tapizados en cuero, y la consola porta multitud de botones que se encargan de escoltar la pantalla del sistema de infoentretenimiento, que es de pequeñas dimensiones; otra cosa más por la que se diferencia el Mustang que se comercializa en España, además de su precio, y es que en nuestro país, la pantalla táctil de ocho pulgadas forma parte del equipamiento de serie.

Aparcado en Ocean Drive casi esquina con la 1, diviso la línea del Ford Mustang. A pesar de que sus llantas de aleación 17″ pintadas en ‘Brilliant Silver’ se le queden algo pequeñas, su imagen es espectacular. Mejorar la anterior generación de este ‘pony car’ era una tarea complicada, pero la compañía de Detroit lo ha conseguido.

ford-mustang-convertible-miami

Es el momento de disfrutar de esta enorme playa de arena blanca y de sus aguas tranquilas y cristalinas antes de ir al Nikki Beach, uno de los clubs más famosos donde los domingos, donde durante todo el día se forma la gozadera. Miami me lo confirmó.

Es pecado no recorrer Ocean Drive por la noche, a cielo descubierto, ‘escoltado’ por los neones, que combinan con los pilotos secuenciales del Mustang, y disfrutando del ambiente festivo y los edificios ‘Art Déco’, el estilo característico de la zona que está formado por esferas, cubos y líneas rectas pintados con colores tropicales y tonos pastel. Todo ello forma una atmósfera que ha llevado a la zona a proclamarse como uno de los lugares más famosos y reconocidos del mundo. Allí podrás ver el hotel, hoy restaurante, donde se grabó una de las escenas más célebres de ‘El Precio del Poder (Scarface)’, curiosear por la entrada de la casa de Gianni Versace, donde fue asesinado la mañana del 15 de julio en el verano de 1997, mansión que ahora pertenece a David Beckham, o mover el cuerpo a ritmo de salsa, reguetón, bachata, merengue y samba en Mangos, siempre ‘vigilado’ por esos atractivos faros rasgados de la nueva generación del descapotable.

ford-mustang-ocean-drive

Amanece en Miami Beach bajo una lluvia torrencial que desaparece en cuestión de minutos. El destino es Cayo Hueso, o como es conocido en Miami, Key West. En este caso, tiene tanta importancia la meta como el propio camino, porque para ir a la ciudad más meridional de Estados Unidos continental es necesario atravesar el mar Caribe a través de la US1 Overseas Highway, la carretera que une las islas mediante puentes. Aunque la velocidad máxima permitida es de 45 mph (unos 72 km/h), en marchas cortas dejo que la aguja del tacómetro toque las 6.500 rpm con la intención de deleitarme con el bramido del V6 del que no puedo disfrutar en Europa.

A pesar de que la carretera es casi en su totalidad una línea recta, como si hubiese sido trazada con escuadra y cartabón, y de que hay que recorrer 270 km hasta llegar a Cayo Hueso, la suspensión, más confortable que en la versión europea, la cual adopta especificaciones de bastidor que corresponden a las versiones GT, y el cambio automático SelectShift de seis velocidades con levas en el volante hacen que el trayecto no sea agotador.

Tras algo más de cuatro horas al volante llego a mi destino, Key West, desde donde en días claros se puede divisar Cuba. Allí, sentado tomando una cerveza, recuerdo cómo he podido disfrutar de una de esas carreteras por las que merece la pena circular, en las que te sientes libre, sin estrés, evadido de la realidad y los problemas y que como la Highway 1, carretera que une San Francisco con Los Ángeles por la costa, solo se encuentra en EEUU.

road-trip-miami-ford-mustang-v6-2016

Es hora de emprender el viaje de regreso. Por delante tengo cuatro horas. Pulso el botón de encendido y el motor del Mustang, como si fuese una distinguida orquesta compuesta por seis instrumentos, crea una excelente melodía para mis oídos. Bendita música que me hace más llevadera la vuelta…

Nuevo día y nuevo repostaje. El ordenador de abordo me marca una media de consumo de 17,9 mpg, lo que equivale a unos 13 l/100 km, una cifra alta, sobre todo si lo comparo con el obtenido durante la prueba del Mustang Ecoboost, 9,5 l/100 km, versión que cuenta dos cilindros menos pero 12 CV más. Con 40 dólares (unos 36 euros) echo 13,33 galones, lo que equivale a 50,48 litros.

compras-en-Sawgrass-Mills-Mall

Con estos precios, uno empieza el día más animado; más animado y con la cartera llena, por lo que me dirijo a Sawgrass Mills Mall. 40 kilómetros me separan del cuarto outlet más grande del mundo. Allí, las horas pasan como si fuesen minutos y mis manos no pueden soportar más peso: zapatillas, pantalones, vaqueros, camisetas… Multitud de bolsas, de todo tipo y colores, entran en el maletero de 332 litros de formas regulares pero de boca estrecha.

No puedo irme de Miami sin conocer el Parque Nacional de los Everglades. 6.000 kilómetros cuadrados de zonas pantanosas se extienden por el sur de Florida. Después de media hora en coche, llego a uno de los mayores páramos subtropicales del mundo, declarado Patrimonio de la Humanidad, Humedal de Interés Internacional y Reserva de la Biosfera. Cambio mi Ford Mustang Convertible por otro descapotable: un aerodeslizador. Como el ‘pony car’, el hovercraft emite un sonido atronador, pero a diferencia del automóvil, no es seductor, más bien molesto. Entre las hierbas altas y finas que se hayan en las ciénagas se pueden divisar peces, tortugas y algún que otro cocodrilo… ¡Me quedo con el caballo!

hovercraft-everglades

Waffles con pollo frito y sandía, eso es lo que elijo para cenar en Yard Bird, un restaurante de moda con muy buen ambiente situado en el 1600 de Lenoz Avenue. Pero primero tengo que poner el ticket del parquímetro, porque aquí, como en todo Miami, por aparcar, se paga… ¡y hasta las 00,00h! Una vez solucionado mi deber con las autoridades y asesorado por uno de los camareros, elijo una de las múltiples cervezas de las que disponen. Solo queda disfrutar de la comida en buena compañía, y en esta ocasión, por raro que parezca, no me refiero al Ford Mustang…

No te pierdas: prueba Ford Mustang GT 2015 50 Aniversario

Ultimo día para montar en el ‘pony car’. Una vez domados sus 305 CV, todos al eje trasero, como buen deportivo de raza, me dirijo a Miami. Tras atravesar el centro financiero y admirar las interminables torres, ventajas de conducir un descapotable, me dirijo a la Freedom Tower, un edificio de 1925 cuyo diseño está inspirado en la Giralda de Sevilla. Pero no es la única construcción que ha tomado como referencia el campanario español más famoso del planeta, puesto que en el Hotel Biltmore, situado en Coral Gables, también. Esta pequeña ciudad ubicada en el condado de Miami-Dade parece de película por sus impresionantes mansiones que presumen de jardines cuidados al milímetro. En la zona residencial no existen aceras, porque ya se sabe que los ricos no pasean…

road-trip-ford-mustang-descapotable-miami-big-pink

Se acerca la hora de la comida y quiero despedir este road trip por el sur de Florida con un Ford Mustang a lo grande, como se merece, con una hamburguesa enorme. El destino es Collins Ave esquina 2st., es allí donde está el restaurante Big Pink. La puerta está flanqueada por dos Volkswagen Beetle pintados por completo en rosa. ¡Me gusta! En él disfruto de comida realmente abundantes entre gente muy particular, que en la mayoría de los casos es más fácil saltarla que rodearla; normal con semejantes platos cuyas sobras te preparan para llevar…

Mi aventura por Miami acaba, pero finaliza de forma sensacional. Tres plantas del parking con sus respectivas subidas en círculo me separan de mi nuevo compañero: un Ford Mustang Bullitt, una edición especial lanzada en 2008 que hacía un merecido homenaje al vehículo utilizado por Steve McQueen en el famoso largometraje. ¡Esto es América, el país donde los sueños se cumplen!

mustang-bullitt

Tags

Noticias relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

Si desea obtener información sobre definición de cookies en internet pinche aquí.

CERRAR