Prueba Tesla Model S P100D

PRUEBA: Tesla Model S P100D

Acabo de poner a prueba el Tesla Model S P100D, la berlina eléctrica más potente y deportiva del fabricante de Silicon Valley, donde un grupito de ingenieros liderado por el visionario Elon Musk decidieron, hace ya cinco años, lanzar el primero de los detonantes de toda una revolución tecnológica. Sus dos motores eléctricos y su batería de 100 kWh, no solo garantizan unas prestaciones de infarto, sino que también auguran el fin de uno de los mayores lastres del coche eléctrico, la autonomía.

Cuando me dijeron que tendría la oportunidad de poner a prueba el Tesla Model S P100D supe que estaba a punto de experimentar uno de los cambios más transcendentales en los más de 100 años de historia del automovilismo. Tener la oportunidad de utilizar una máquina del tiempo similar a la de la obra H. G. Wells para descubrir lo que nos espera en el mañana, por suerte en un futuro casi inmediato, es una experiencia que no se puede comparar con nada en estos momentos. La berlina totalmente eléctrica en su configuración más radical nos adelanta, ya desde 2012, una auténtica revolución tecnológica y, por qué no decirlo, necesaria.

Aunque su diseño apenas ha cambiado en el último lustro, el Tesla Model S presentó el pasado año un ligero lavado de cara que introducía unos rediseñados faros de LED y la eliminación de la pseudo-parrilla por un frontal mucho más limpio y simplificado. El pequeño spoiler de fibra de carbono sobre el maletero, la pronunciada cintura en el tren posterior y las espectaculares llantas de 21 pulgadas, que cubren las pinzas de los frenos Brembo de color rojo, son parte del encanto más deportivo de la berlina, mientras otros detalles propios, como los marcos de las ventanas cromados o las manijas de las puertas retráctiles son parte esencial del ADN Tesla.

Vista delantera Tesla Model S P100D

Vamos al interior y encontramos uno de los diseños minimalistas más pronunciados del mercado. En lugar de botones e interruptores para gestionar los diferentes parámetros del vehículo, encontramos una pantalla en disposición vertical de 17 pulgadas y un cuadro de instrumentos totalmente digital que muestra información útil como la navegación, velocidad, autonomía o el uso que estamos haciendo de la energía eléctrica. Los materiales de alta calidad garantizan un habitáculo silencioso y bien rematado, con amplias plazas traseras, aunque con una altura libre al techo algo limitada, eso sí, ampliada gracias al techo panorámico de cristal. Por otro lado, sus dimensiones permiten contar con dos maleteros, uno delantero y otro trasero, donde además se pueden instalar dos asientos para niños, que suman 894 litros de carga.

El Tesla Model S P100D que he podido probar cuenta con una configuración de motores duales, es decir, dos propulsores eléctricos instalados en el eje delantero y trasero cada uno, mientras que la batería se encuentra situada en el piso del vehículo, garantizando con ello un centro de gravedad muy bajo para mejorar la estabilidad. La potencia total combinada de ambos motores es de 612 CV, mientras que el par motor exacto no ha sido especificado por el fabricante, sin embargo, se estima que ronda entre los 900 y 1.000 Nm de par. Su enorme batería de 100 kWh, la más grande del mercado, le permite homologar una autonomía según el New European Driving Cycle (NEDC) de 613 kilómetros, mientras que su velocidad máxima es de 250 km/h y lo más destacado, su aceleración, le permite alcanzar los 100 km/h desde parado en solo 2,7 segundos.

Vista Trasera Tesla Model S P100D

Sin embargo, pese a su gran autonomía, la segunda mayor tras el Tesla Model S (prueba) que ofrece 632 kilómetros con una sola carga, el coche eléctrico sigue presentando una debilidad importante, aunque Tesla ya ha mejorado en este aspecto. El tiempo de recarga de una batería de este tamaño requiere de muchas horas de espera, pero el Model S P100D puede cargarse mediante estas cuatro opciones. La primera es en casa mediante una toma doméstica, lo que supone cargar en torno a 150 kilómetros cada ocho horas; la segunda es en los puntos de carga públicos, con un tiempo de recarga idéntico al de una toma doméstica, pero con el hándicap de que se suele requerir una tarjeta dependiendo de la red pública o privada; la tercera es en un Supercargador, que es la carga más rápida del mundo y permite añadir 270 kilómetros de autonomía en 30 minutos; y por último la red de carga en destino, una serie de asociaciones con diferentes establecimientos públicos de todo el mundo que cuentan con cargadores rápidos que permiten recargar 100 kilómetros de autonomía en una hora y de los que ya disponemos de más de 100 puntos en España.

Y un vehículo tan avanzado como el Tesla Model S ofrece también diferentes sistemas tecnológicos de última generación que permiten, entre otras cosas, realizar una conducción semi-autónoma gracias al sistema Autopilot. Este sistema ofrece un nivel de autonomía de 2 sobre 5 y Tesla insiste en que las manos deben permanecer siempre sobre el volante y la mirada al frente. El sistema, en su última actualización, ofrece 8 cámaras que generan una visión 360º y 12 sensores optimizados, y se sirve del control de crucero adaptativo, el Autosteer que sigue las líneas de la carretera y actúa sobre la dirección, el cambio automático de carril, el sistema de aparcamiento automático y el modo Summon, el cual permite mover el coche a través de una aplicación móvil sin estar en el interior.

Interior Tesla Model S P100D

Siguiendo la línea tecnológica del producto más prestacional de Tesla, no puedo pasar por alto la pantalla de 17 pulgadas que gestiona prácticamente la totalidad de los sistemas del vehículo. En ella se puede gestionar la dirección, la suspensión neumática, bloquear o desbloquear puertas y maleteros, las luces, la iluminación ambiental, el climatizador, los asientos calefactables (paquete opcional), la navegación, las cámaras y los diferentes sistemas de seguridad y asistencia al conductor. Por otro lado, el fabricante ofrece a sus clientes un servicio vitalicio gratuito de conexión 4G a Internet para el coche, desde el cual se puede navegar por la red o descargar las últimas actualizaciones para el vehículo. Su uso es muy intuitivo, rápido y sensible al tacto. Sin duda una de las mejores pantallas táctiles del mercado.

Es hora de ponerse al volante tras conocer los cientos de secretos que esconde el Tesla Model S P100D, como los filtros HEPA que limpian y descontaminan el aire que entra al interior del vehículo y pueden soportar hasta un ataque con armas biológicas. Ajustamos el asiento, pisamos el pedal del freno y accionamos la palanca en el lado derecho del volante (como los Mercedes) que gestiona la transmisión. Como cabía esperar, es silencioso y cómodo. Aunque ya he podido probar otros coches eléctricos, por lo que me mantengo un poco escéptico en cuanto a las sensaciones conduciendo. Generalmente, los coches eléctricos suelen estar limitados a un uso en ciudad, por lo que su conducción en carretera abierta no suele ser la mejor.

Delantera dinámica Tesla Model S P100D

Sin embargo, el Model S P100D que he podido probar es todo lo contrario. A velocidades de autopista no se aprecia diferencia con un coche con motor de combustión, mientras que la buena insonorización de su cabina hace que sea extremadamente silencioso, limitando ampliamente el paso del ruido de rodadura (pese a sus neumáticos de 21 pulgadas) y el sonido propio del aire. Además, entrega el par de manera inmediata (como cualquier otro eléctrico), ideal para adelantamientos, mientras que los diferentes modos de conducción me permiten gestionar el consumo de energía, pese a que el modo normal se denomine ‘Sport’ (muestra de que en Tesla saben que el P100D es un coche prestacional).

En su configuración más deportiva, con la suspensión neumática comprimida y la dirección ajustada, el Model S acusa sus más de 2.300 kilogramos de peso en una carretera de curvas. Sé que tengo potencia, un centro de gravedad bajo y un gran agarre gracias a sus neumáticos Michelin Pilot Super Sport, pero no me transmite la confianza necesaria para afrontar curvas como si de un deportivo se tratara. Ahora me dirás que es una berlina, no un biplaza, pero para Tesla es la opción más deportiva y estamos en Europa, donde todo no es aceleración en línea recta. Me contengo en el tramo más revirado del puerto de montaña, pero confieso que empiezo a sentirme cada vez más cómodo al volante. Es un coche al que hay que hacerse, es decir, debes adaptarte a él para conducirlo de manera eficaz. Lo entrega todo en el momento y debes ser muy consciente de ello para no superar los límites de la física.

Trasera dinámica Tesla Model S P100D

Sin embargo, mi mente no para de pensar en los cientos de vídeos que he visto donde el Tesla Model S P100D ha ridiculizado a deportivos de cualquier talla en una carrera de aceleración. Cuento con tres modos de aceleración especialmente diseñados para los fanáticos de las conocidas ‘Drag Races’, Sport, Ludicrous y Ludicrous+, por lo que ha llegado el momento de ponerlos a prueba. Si el modo Sport ya es lo suficientemente impresionante, el Ludicrous es capaz de presionarte contra el asiento y cortar el aliento. Y eso que aún no hemos llegado al modo más loco, el Ludicrous+.

Mantengo pulsada la pantalla durante 10 segundos antes de que un mensaje emergente me avise de que este modo afectará a los motores, la transmisión y la batería, pidiendo nuestro consentimiento explícito. Como si de algo que rozara la ilegalidad se tratara, acepto que lo active. Sin embargo, debo esperar que la batería alcance una temperatura óptima de 50 ºC antes de poder utilizarlo. Por suerte, Tesla sabe que somos impacientes y nos muestra tanto en un gráfico como en tiempo lo que tendremos que esperar. Cogemos temperatura y el sistema nos notifica ‘Ready’ en la pantalla central. Ha llegado el momento, vamos a experimentar una aceleración de cero a 100 km/h en 2,7 segundos. Cuenta atrás y acelerador a fondo. Noto presión en el pecho, los brazos en tensión, me falta el aliento y mi cabeza apoyada en el respaldo del asiento. No puedo casi mover el cuerpo. Parpadeo y he llegado a 100 km/h. La sensación es espectacular y no ha perdido nada de tracción en el intento. Ahora entiendo por qué es uno de los coches que más rápido pasan de cero a 100 km/h.

Ludicrous Tesla Model S P100D

Sin embargo, y aquí es donde viene el principal punto negativo del Tesla Model S P100D que he puesto a prueba, su precio. Por desgracia, el coche eléctrico no se ha democratizado del todo debido a los elevados costes de desarrollo que conlleva su diseño, mientras que Tesla se ha posicionado como un fabricante premium e innovador. Con un precio de partida de 162.400 euros, el Model S P100D incluye un amplio equipamiento que está compuesto por el sistema multimedia con navegador, portón trasero eléctrico, faros de LED adaptativos, el filtro de aire HEPA y un amplio repertorio de asistentes de seguridad y a la conducción. Además, se pueden añadir opcionales como el paquete de mejoras premium (4.000 euros), el Autopilot (5.800 euros), capacidad de conducción autónoma total (3.500 euros), paquete para clima subcero (1.150 euros) o un sistema de sonido premium (2.900 euros). Una vez todo incluido, la factura asciende a 190.000 euros.

Mi trabajo me ha permitido tener la oportunidad de sentarme a los mandos de uno de los guiños al futuro más alentadores en lo que va de siglo. El futuro es eléctrico (no me canso de decirlo) y el respeto por el medio ambiente y la salud del planeta nos obliga a tomar el camino apropiado por el bien general. Los productos de Tesla y el compromiso de la compañía para con esta causa son una de las claves principales que está provocando la revolución tecnológica en el sector del automóvil de la que te hablaba al principio del artículo. Un punto a favor del coche eléctrico, una alternativa que muchos contemplamos como merecedora de ser nuestro próximo coche, aunque lamentablemente no está al alcance de todos los bolsillos.

Prueba Tesla Model S P100D

Si bien es cierto que Tesla ha conseguido crear un coche eléctrico con un rango de autonomía práctico que, aunque homologa 613 kilómetros, podemos extraer entre 450 y 500 kilómetros en conducción real. Además, los puntos de recarga y la infraestructura que están desarrollando alrededor del mundo hace posible el desarrollo del vehículo eléctrico. Los más escépticos se mostrarán reacios a esta nueva tecnología, pero puedo adelantar sin miedo a equivocarme que en Silicon Valley han dado con la clave del éxito. La llegada del Tesla Model 3, prevista para el próximo año, democratizará un poco más los precios y será una elección a tener en cuenta para millones de conductores en todo el mundo.

  A destacar   A mejorar
Diseño y calidad Precio
Autonomía Altura interior
Conducción y Ludicrous+
Ficha técnica Tesla Model S P100D
Motor Tipo Eléctrico
Motor Dual
Potencia máxima 612 CV /4.500-6.000 rpm
Par máximo ~1.000 Nm
Transmisión Caja de cambios Automática, 1 velocidad
Tracción Total
Suspensión Delantera Paralelogramo deformable, resorte neumático
Trasera Paralelogramo deformable, resorte neumático
Dimensiones Longitud 4.979 mm
Anchura 1.964 mm
Altura 1.445 mm
Distancia entre ejes 2.960 mm
Alimentación Batería Li-ion 100 kWh
Peso Peso 2.316 kg
Prestaciones Velocidad máxima 250 km/h
Aceleración 0-100 km/h 2,7 seg
Consumos Urbano -,- l/100 km
Extraurbano -,- l/100 km
Combinado -,- l/100 km
Emisiones Emisión CO2 0 g/km
Precio Precio final 162.400 euros

Fotos: Álex Aguilar

Resumen
Fecha de la prueba
Coche probado
Tesla Model S P100D
Calificación
51star1star1star1star1star

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