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PRUEBA: Renault Twizy

¿Buscas un coche pequeño para moverte por la ciudad? ¿Estás harto de repostar y de pagar parquímetros? ¿Te preocupa el Medio Ambiente? Si es así, tenemos la solución a tus problemas, se llama Renault Twizy y nosotros lo hemos puesto a prueba. Concretamente la versión Technic, la más equipada de las dos terminaciones posibles. Está disponible […]

¿Buscas un coche pequeño para moverte por la ciudad? ¿Estás harto de repostar y de pagar parquímetros? ¿Te preocupa el Medio Ambiente? Si es así, tenemos la solución a tus problemas, se llama Renault Twizy y nosotros lo hemos puesto a prueba. Concretamente la versión Technic, la más equipada de las dos terminaciones posibles. Está disponible desde 8.730 euros, más una cuota mensual de 52 euros por el alquiler de la batería.

Antes de empezar, debemos advertiros de que no podemos catalogar al Renault Twizy como un coche al uso como todos lo entendemos. Para empezar, está homologado como cuadriciclo pesado, por lo que la potencia máxima por ley está limitada como máximo a 15 Kw -20 CV-. El motor eléctrico del Twizy es capaz de entregar 13 Kw -18 CV, aunque también hay disponible una versión menos potente para la que no se necesita carnet de conducir-, suficientes para lanzarlo hasta una velocidad máxima autolimitada a 84 Km/h.

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Es decir, el Twizy de la prueba se encuentra en su salsa en la ciudad, tanto por tamaño como por prestaciones, pero si eres lo suficientemente valiente –y paciente- también puedes circular con él por autopista y autovía. Por dimensiones, no se puede comparar con nada de cuatro ruedas, pues está más cerca de una moto que de un coche. Mide 2,4 metros de largo, 1,2 de ancho y 1,4 metros de alto. Para que os hagáis una idea, un smart fortwo mide 2,69 metros de largo, 1,55 de ancho y 1,56 metros de alto.

Y si por dimensiones no hay nada que se le parezca, más de lo mismo sucede con la estética. El Twizy no se parece a nada que hayamos visto antes. Las peculiares proporciones de su carrocería, estrecha y alta, condicionan la configuración del habitáculo. Desde el asiento del conductor dominas por completo todo lo que sucede por delante, pero no tan bien lo que sucede por detrás, pues la visibilidad no es muy buena.

Aunque a primera vista no lo parezca, dispone de espacio suficiente para dos ocupantes que van sentados en línea uno tras otro como si de una motocicleta se tratara. Para el conductor, acceder al habitáculo es muy fácil por cualquiera de los dos laterales del vehículo, pero el copiloto tendrá que esforzarse un poco y poner a prueba su flexibilidad para subir y bajar del coche.

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De serie viene sin protecciones laterales ni ventanillas, aunque el Renault Twizy que la firma francesa nos dejó para la prueba estaba equipado con ambos elementos. Las puertas, que se abren pivotando verticalmente, como en un Lamborghini Aventador, cuestan 595 euros y no tienen ni manetas exteriores ni cerradura. Las ventanillas, fabricadas en material plástico, cuestan 349 euros y se pueden plegar gracias a la cremallera que recorre todo su perímetro. No nos ha parecido la mejor solución, pero indudablemente ambos elementos se convierten en el complemento ideal para no mojarnos en los días de lluvia o para reducir el nivel de viento que se cuela en el habitáculo.

La sensación que tuve al sentarme por primera vez en el Twizy me recordó a la de estar subido en una montaña rusa. Sobre todo porque el asiento del conductor es fijo y sólo se puede regular longitudinalmente. Además, como las puertas y ventanas son opcionales, lleva un tapizado que es resistente a la intemperie e incluso, cuenta con un pequeño desagüe en la banqueta del asiento para evacuar el agua que se pueda colar en el interior. La instrumentación y los elementos de mando son fáciles de leer y utilizar, todo está simplificado al máximo. Coronando el salpicadero encontramos una pequeña pantalla en la que aparecen toda la información disponible para el conductor: velocidad, autonomía, cuentakilómetros –parcial y total- y un indicador que marca el nivel de eficiencia con el que estás conduciendo.

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Ponerse en movimiento con el Renault Twizy de la prueba es muy fácil. Sólo tienes que introducir la llave y girarla, liberar el freno de mano, presionar la tecla D –sólo tiene tres modos, ‘D’ marcha adelante, ‘R’ marcha atrás y ‘N’ neutral- y listo. Ya estás en movimiento, sin los ruidos ni traqueteos propios de los vehículos con motor de combustión. Eso sí, conforme aumentas la velocidad se vuelve más ruidoso, primero porque el propulsor eléctrico emite un sonido similar al de una batidora y segundo, por los inevitables ruidos aerodinámicos.

A pesar de que sólo disponemos de 18 CV y 57 Nm de par, se mueve con suficiente soltura. Si pisas a fondo, es capaz de acelerar hasta 50 Km/h en unos seis segundos, cifra más que suficiente para desplazarse por vías urbanas, y continua acelerando hasta llegar al limitador, fijado en 84 Km/h. La autonomía homologada es de 100 Km, pero en la práctica es prácticamente imposible superar la barrera de los 80 kilómetros sin recargar la batería. Para esta última operación necesita un tiempo de unas 3 horas y media –carga completa-.

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Y ya que estamos hablando de la batería, vamos a aclarar una cosa. Si te gusta el Twizy y decides adquirirlo por los 8.730 euros que piden –versión Technic, sin elementos opcionales-, por ese precio no estás comprando la batería. De hecho, aunque quieras comprarla no puedes. En su lugar, Renault ha preferido ofrecerlas en alquiler de forma que el usuario no tenga que realizar una gran inversión en la compra –el coche valdría el doble si tuvieras que adquirirlas-. A cambio, te ofrecen un servicio de asistencia y garantía y la tranquilidad de saber que si tienes algún problema con ella, simplemente te la cambiarán por una nueva. Las cuotas mensuales dependerán de los kilómetros que recorras anualmente, pero los precios parten de 52 euros al mes con 7.500 kilómetros al año y llegan hasta los 156 euros al mes con 40.000 Km anuales.

En definitiva, el Renault Twizy de la prueba nos ha parecido una opción interesante para aquellos que busquen una solución a los problemas de movilidad urbana y que no necesiten un vehículo espacioso. Es relativamente asequible, barato de utilizar y gracias a que es un coche eléctrico, no pagarás parquímetros. Incluso podrás aprovechar los puntos de recarga gratuitos que hay distribuidos por la ciudad para que tus desplazamientos sean todavía más rentables.

Lo mejor
+ Economía de uso
+ Facilidad de manejo
+ No hay otro igual en el mercado

Lo peor
– Acceso plaza trasera
– Estás expuesto a los elementos climatológicos
– Limitado a 84 Km/h

Texto: Nacho de Haro
Fotos: Alex Aguilar

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1 comentario

  1. Bomarang

    No me extraña que no te gustaran las ventanas que ofrece Renault, porque son “de juguete”…Tengo desde hace más de un año un Twizy y al final, tuve que diseñarme mis propias ventanas para tener algo parecido a lo que tendrían que ser. Si las quieres ver, aquí tienes un video http://www.youtube.com/watch?v=tR1j22M5tmg
    y aquí tienes más información sobre todo tipo de gadgets que se han hecho para el pequeñín de Renault http://forotwizy.com/foros/index.php
    Un saludo

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