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PRUEBA: Mitsubishi L200 2016

Ponemos a prueba el Mitsubishi L200 2016, la quinta generación del exitoso pick-up de la firma japonesa. Está disponible desde 26.500 euros (22.500 euros con todas las promociones actuales aplicadas) y se presenta como una de las opciones más modernas del segmento, con un habitáculo que no tiene nada que envidiar al de un SUV en términos de calidad, equipamiento y ergonomía de uso.

He tenido la oportunidad de probar el Mitsubishi L200 2016, la última generación del vehículo más polivalente de la gama del fabricante nipón. Tenía ganas de sentarme al volante de este modelo, pues cuando la marca desveló las primeras imágenes y datos de la última evolución del Mitsubishi L200, aseguró que combinaba un interior más propio de un turismo, tanto por calidad como por habitabilidad, con la versatilidad de un pick-up y un comportamiento más agradable, con suspensiones más absorbentes y mejor aislamiento acústico. Veamos si cumple con lo prometido.

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Tras nueve años en el mercado en su última edición, por fin está entre nosotros la quinta generación del popular pick-up de Mitsubishi, un vehículo que tuvo el honor de ser el primer modelo de este segmento que se comercializó en suelo europeo. Desde que fue introducido en el año 1978, la firma japonesa ha comercializado más de 4 millones de unidades en todo el planeta. Según dicen, de todas las vendidas en nuestro continente, unas 440.000 unidades continúan circulando por Europa a diario. Toda una demostración de fiabilidad y robustez, pues son vehículos que en la mayoría de los casos se usan para trabajar en los entornos más duros que te puedas imaginar.

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Y eso no solo se consigue con buena ingeniería, también es necesario realizar infinidad de pruebas que garanticen una fiabilidad fuera de serie. Y el L200 2016 que pruebo no es una excepción, la marca japonesa ha estado 28 meses verificando la durabilidad y desarrollando el modelo en los climas más variados. Las unidades utilizadas durante estos ensayos se pasaban todo el día recorriendo carreteras y caminos de extrema dureza, cargados hasta los topes, en ocasiones incluso remolcando vehículos, como un Mitsubishi Montero (te recomiendo que eches un vistazo a la galería de los prototipos de pruebas que tienes al final de este artículo).

Estéticamente, el nuevo Mitsubishi L200 no es tan rompedor como su antecesor. Me explico: cuando la cuarta generación salió a la venta, provocó un auténtico terremoto en el segmento, pues nunca antes habíamos visto un pick-up con unas líneas tan redondeadas y aerodinámicas. Te puede gustar o no, pero lo que está claro es que Mitsubishi se la jugó ofreciendo un producto claramente diferenciado con respecto a la competencia. Pero acertó de pleno, como han demostrado las cifras de ventas que ha tenido durante estos casi 10 años.

prototipo Mitsubishi L200 2016 (7)

Visualmente, el nuevo modelo es una evolución del anterior, transmitiendo mayor modernidad y frescura. La carrocería alcanza los 5,2 metros, es decir, un tamaño que hace que se sitúe como el término medio entre los pick-up: es ligeramente más grande que un Toyota Hilux, pero más pequeño que un Nissan NP300 Navara. La caja de carga, por su parte, ofrece una longitud máxima aprovechable de 1,52 metros y tiene capacidad para transportar hasta una tonelada de peso.

Como no podía ser de otra forma tratándose de un vehículo que previsiblemente será utilizado en campo y con carga, bajo esa sugerente carrocería se esconde un robusto chasis de largueros y travesaños que acoge un eje rígido con ballestas en el tren posterior y una suspensión independiente con dobles trapecios en el eje delantero. Durante la prueba del nuevo Mitsubishi L200 he notado una clara mejoría en el confort que ofrecen estas últimas, que absorben mejor que antes pequeñas irregularidades, especialmente el eje trasero, que es el habitual punto debil de los pick-up europeos.

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En este sentido, me ha parecido mejor que el Ford Ranger Wildtrack que probé el pasado año, que además de ser bastante más grande que el L200, contaba con un eje trasero que castigaba demasiado a los ocupantes -excepto si cargamos la caja, lógicamente-. Y es que es todo un desafío ofrecer un equilibrio entre confort de marcha y capacidad de carga, pero he de decir que los chicos de Mitsubishi han hecho los deberes y durante la semana que he pasado conduciendo este vehículo, me ha parecido cómodo en todas las circunstancias, exceptuando aquellas circunstancias en las que su gran tamaño se vuelve en su contra, como al circular por ciudad.

El Mitsubishi L200 2016 está disponible con dos motorizaciones, ambas diésel. La más asequible es el 250 DI-D de 154 CV y 380 Nm (6,4 l/100km de media oficial), un propulsor de cuatro cilindros en línea turboalimentado con 2,4 litros de cilindrada. Este bloque solo se puede asociar con un cambio manual de seis relaciones -de nuevo desarrollo y con un tacto muy satisfactorio, por cierto- y con el sistema de tracción ‘Easy Select 4WD’ en las versiones más básicas, que no incluye diferencial central, por lo que no podrás usarlo sobre asfalto en 4×4 a no ser que el firme sea muy deslizante.

prototipo Mitsubishi L200 2016 (10)

Esto es algo que les sucede a todos los pick-up que se venden en España pero que poca gente conoce. Tan solo hay dos modelos capaces de usar la tracción a las cuatro ruedas sobre asfalto seco: las versiones más equipadas del L200 y el Land Rover Defender pick-up, aunque recordemos que el Land Rover Defender dejó de fabricarse en diciembre de 2015. Y ya que hablamos de la variante más exclusiva de la gama, decir que monta también ese 2.4 turboalimentado, pero en este caso produce 181 CV y 430 Nm de par -a 3.500 y 2.500 rpm, respectivamente-, con un consumo medio oficial de 7,2 litros por cada 100 km.

Este motor trabaja en asociación con un cambio automático de cinco velocidades, que incluye levas para su manejo desde el volante -unas levas que, por cierto, son como las que llevó el último Lancer Evolution que se vendió en España-. En este caso, monta el famoso sistema de tracción ‘Super Select 4WD’ -que también está disponible en la variante de 154 CV más equipada-, que personalmente siempre me ha parecido uno de los mejores, ya no solo entre los pick-up, sino que entre los todoterrenos en general.

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¿El motivo? Te ofrece la posibilidad de circular con tracción trasera o total sobre cualquier superficie e incluye un bloque de diferencial central y una reductora para cuando la situación se complica o para cuando hay que remolcar cargas muy pesadas. Eso sí, si quieres añadir el bloque del diferencial trasero, únicamente podrás hacerlo en combinación con el más básico ‘Easy Select 4WD’ y pagando un sobrecoste.

En campo, salvando las limitaciones propias de un vehículo de este tipo, que se suelen ver penalizados por su amplia batalla y un voladizo trasero bastante generoso, su capacidad todoterreno está fuera de toda duda. Durante la realización de la prueba del L200 2016 pude enfrentarme a trialeras en las que era necesario usar la reductora, hasta pistas de todo tipo. En todo momento, como he dicho más arriba, las suspensiones se mostraron muy absorbentes a pesar de que solo íbamos dos personas a bordo y sin nada de equipaje. Se notan los esfuerzos que ha realizado la marca en este sentido y también, en cuanto a la insonorización, con un nivel de rumorosidad realmente bajo para tratarse de un vehículo de corte industrial.

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Un simple vistazo a la galería de imágenes será suficiente para que percibas el importante salto de calidad en lo referente a materiales, equipamiento y acabados, que ha experimentado el Mitsubishi L200 2016 con respecto a su antecesor. Más que de un pick-up, parece el habitáculo de un SUV, pues en las versiones más equipadas no falta absolutamente de nada: sistema de navegación, tapicería de cuero, asientos eléctricos calefactables, climatizador automático bizona, faros bi-xenón, sistema de apertura y arranque sin llave… Eso sí, tanto equipamiento tiene una pega y en este caso son los 40.000 euros que cuesta -sin incluir el impuesto de matriculación ni los descuentos, con estos últimos aplicados se queda en 36.395 euros-. Si quieres conocer todas las tarifas, aquí tienes los precios del nuevo Mitsubishi L200.

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Para concluir, no puedo olvidarme de lo más importante: el Mitsubishi L200 que he probado es un vehículo que combina dos caras, una orientada hacia el lado más lúdico y la otra, como una excelente herramienta de trabajo capaz de llegar donde otros vehículos industriales no pueden. La capacidad de la caja de carga, la comodidad del habitáculo y el amplio equipamiento serán del agrado de los más exigentes.

Galería Mitsubishi L200 2016:

Prototipos de pruebas y modelos conceptuales del Mitsubishi L200 2016

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1 comentario

  1. Juan Francisco Grettel

    Interesante nota, lo unico malo de esta camioneta, es que le falta 2 marcadores de aguja (combustible y temperatura) por lo demas. Excelente

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