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PRUEBA: Mercedes-AMG GT S en circuito

Ponemos a prueba el Mercedes AMG GT-S, el modelo más radical de la gama de Mercedes-Benz y el segundo vehículo desarrollado por completo por el departamento de altas prestaciones de la firma alemana, tras el también espectacular Mercedes SLS AMG. Sus cifras, por sí solas, ya impresionan: 510 CV de potencia, 650 Nm de par, de 0 a 100 km/h en 3,8 segundos y 310 km/h de punta. Pero eso son solo eso, cifras, otra cosa bien distinta es lo que te hace sentir cuanto te sientas al volante, pulsas el botón de arranque y sales a pista a fondo, propulsado a toda velocidad y con los escapes emitiendo un atronador rugido.

Recibir una invitación para probar el Mercedes-AMG GT S en circuito, junto con otros tantos vehículos de la gama de Mercedes-AMG (de los que hablaré en otro artículo), es algo que emocionaría a cualquier amante de los automóviles. Tanto es así que cuando llegué al madrileño trazado del Jarama tras una noche en la que casi no pegué ojo pensando en lo que me esperaba al día siguiente, me sentía como un niño el día de los Reyes Magos. Y eso que ni siquiera había visto todavía el escuadrón de modelos AMG que estaban esperándome en la recta de boxes.

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En fotografías este deportivo se ve imponente, pero es que en persona el Mercedes-AMG GT S es todavía mejor. Como sabrás (aquí tienes la información de la presentación del Mercedes-AMG GT), este vehículo, como otros tantos de la gama deportiva de Mercedes, se ofrece en dos variantes diferentes. El GT ‘convencional’, que ofrece 462 CV de potencia y 600 Nm de par motor, y otra ligeramente más radical con 510 CV y 650 Nm, que es la que he podido probar, que se distingue exteriormente por la ‘S’ que adorna su zaga, entre otros detalles.

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Las diferencias entre ambas versiones no se limitan únicamente al rendimiento o a esa pequeño letra, el más poderoso monta también unos frenos de disco de mayores dimensiones en el eje delantero (390 mm frente a 360 mm), una geometría diferente en el tren trasero, soportes de motor activos, suspensiones ligeramente más rígidas y lo que es más importante, un diferencial autoblocante controlado electrónicamente en lugar de uno mecánico.

El motor V8 de 4.0 litros, desarrollado por completo por AMG, va colocado en posición central-delantera, muy retrasado con respecto al tren delantero. Suma a esto la ubicación elegida para la caja de cambios AMG Speedshift DCT de siete relaciones fabricada por Getrag, que se encuentra en posición transaxle justo delante del tren posterior, y entenderás que el AMG GT disfrute de un equilibrado reparto de pesos del 47% delante y del 53% detrás (1.645 kilogramos).

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El Mercedes-AMG GT S de la prueba tiene más en común con el Mercedes SLS AMG de lo que a priori podrías pensar. La caja de cambios, por ejemplo, es idéntica en ambos, si bien en el recién llegado los cambios entre una relación y otra se suceden de forma más rápida, responde mejor a las órdenes del conductor y tiene unos desarrollos ligeramente diferentes. También comparten la dirección, de asistencia hidráulica, un punto a favor para el AMG GT pues apunta directamente a la clientela del Porsche 911, un modelo que ahora sólo se ofrece con una dirección de asistencia eléctrica. El eje delantero también es idéntico en el GT que en el SLS, pero no el tren trasero, que ha sido desarrollado específicamente para este modelo.

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Subir a bordo del AMG GT no es tarea fácil (aunque sí que es más sencillo acceder que en el SLS), como en otros modelos de su categoría prácticamente te tienes que ‘tirar al suelo’ para sentarte en el asiento. Una vez acomodado, compruebo que su habitáculo está tan bien rematado como de costumbre en los productos de la firma de la estrella y que no le falta absolutamente de nada a pesar de ser un vehículo de corte deportivo. El reglaje del volante y de los asientos se realiza eléctricamente y en cuestión de segundos encuentras tu postura de conducción ideal.

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Me llama especialmente la atención la amplia consola central ubicada sobre el túnel de transmisión, en la que se sitúan todos los mandos relacionados con la configuración del vehículo, como el AMG Dynamic Select, que desde una ruleta giratoria permite seleccionar cinco modos de conducción diferentes en el caso de la versión GT S y cuatro en el GT. También están aquí los botones para el reglaje de los amortiguadores, los ajustes de la caja de cambios o el sistema de escape, que como te contare más adelante, en su posición más radical suena mucho, tanto desde fuera como dentro del habitáculo.

Salgo a pista detrás del Mercedes C63 AMG Coupé de 457 CV que lleva uno de los expertos monitores de la Escuela RACE de Conducción, que como te podrás imaginar, se conoce el circuito como la palma de la mano y es capaz de extraer lo mejor del ya un poco anticuado Clase C Coupé firmado por AMG. A pesar de no haber rodado ni un solo metro con este coche antes de iniciar la prueba del AMG GT S en circuito, la precisión de la dirección, la respuesta instantánea e imperturbable del tren delantero y la contundente entrega de potencia del motor, fácilmente dosificable, hacen que me sienta cómodo y que me transmita confianza más que suficiente como para poder ir ‘al ataque’ desde el principio.

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En la primera curva, el Mercedes-AMG GT S deja claro que es un coche muy equilibrado, con una capacidad de tracción extraordinaria gracias al efectivo diferencial electrónico. Este elemento ajusta constantemente el reparto de par entre ambas ruedas para ofrecer la mayor capacidad de aceleración. Y lo logra incluso aunque tenga que lidiar con los 650 Nm que genera el propulsor (que están disponibles desde tan sólo 1.750 revoluciones por minuto). Obviamente, esto es relativo, ya que con tal cantidad de par y 510 CV de potencia, si te pasas pisando el acelerador, perderás tracción, derrapando si no llevas los controles conectados, o perdiendo capacidad de aceleración si los llevas encendidos. Hay que dosificar.

El motor V8 desarrollado por AMG para el GT (y que ya equipan otros modelos de la marca, como el Mercedes-AMG C63) es espectacular, con una entrega contundente en toda la franja de revoluciones. El chasis y las suspensiones, capaces de mantener las geometrías en los apoyos más fuertes, hacen que sea extremadamente preciso y que responda con exactitud a las ordenes que transmito a través de la dirección. Gracias a su corta batalla (2,63 metros) y a su bajo centro de gravedad (el motor está situado lo más bajo posible, pues cuenta con lubricación por carter seco), los cambios de dirección también son instantáneos.

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Un técnico de Michelin que acudió al evento para garantizar que los neumáticos trabajaran de forma idónea, afirmó que pocas veces había visto un coche que gastara las ruedas de una forma tan uniforme como lo hacía el Mercedes-AMG GT S de la prueba y menos en un entorno tan extremo como es un circuito. Esto, además de indicar un ajuste ideal, demuestra que las suspensiones mantienen esos reglajes incluso cuando buscamos el límite. ¿Un dato curioso? Los Michelin Pilot Super Sport fueron capaces de aguantar más de 100 vueltas y los cambiaron no por que no se pudieran seguir usando en pista, más bien por temor a que se produjeran precipitaciones tan abundantes como las de los últimos días.

Con las mariposas del escape abiertas, el AMG GT S emite un rugido atronador. Sentado en el asiento del conductor impresiona por el volumen que llega al habitáculo, con petardeos en las reducciones, aunque esto último no es tan exagerado como en alguno de sus rivales (véase el Jaguar F-Type Coupé R). Esto demuestra que pese a lo que algunos podrían pensar, no ha perdido ni un ápice de personalidad con respecto al motor V8 atmosférico que montaba el SLS AMG y eso que el nuevo V8 equipa turbocompresores, lo que como sabes, suele restar ‘calidad’ sonora.

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El horario no daba para más. Mercedes nos había hecho un hueco en la apretada agenda de la Experiencia AMG para clientes de la marca o potenciales compradores de modelos AMG, y tras unas pocas vueltas con el AMG GT y otros vehículos de la gama deportiva de la marca (de los que hablaré en otro artículo), llegó el momento de despedirse. Más adelante, espero, te traeremos una prueba más en profundidad de este modelo, con impresiones en el mundo real y no sólo en circuito. Pero como primera toma de contacto, no podía haber sido mejor.

Ficha técnica Mercedes-AMG GT S
Motor Cilindrada 3.982 cc
Cilindros 8 en V
Potencia Máxima 510 CV / 6.250 rpm
Par Máximo 650 Nm / 1.750-4.750 rpm
Transmisión Caja de Cambios Automática, 7 velocidades (DCT)
Tracción Trasera
Suspensión Delantera Paralelogramo deformable / Resorte helicoidal
Trasera Paralelogramo deformable / Resorte helicoidal
Dimensiones Longitud 4.546 mm
Anchura 1.939 mm
Altura 1.289 mm
Distancia entre Ejes 2.630 mm
Alimentación Tipo de Alimentación Inyección directa. Turbo. Intercooler
Peso Peso 1.645 kg
Prestaciones Velocidad Máxima 310 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 3,8 seg
Consumos Urbano 12,2 l/100 km
Extraurbano 7,8 l/100 km
Combinado 9,4 l/100 km
Emisiones Emisión CO2 219 g/km (EURO VI)
Precio Precio Oficial 163.400 euros

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