PRUEBA: Lexus LC 500

Nos desplazamos hasta el circuito de Ascari para probar el Lexus LC 500 en una primera toma de contacto pasada por agua. El flamante coupé japonés, que llegará a España en junio y del que ya se pueden hacer pedidos con unos precios que parten de los 140.000 euros (o 120.000 euros en el caso del híbrido LC 500h), es un auténtico gran turismo con el que Lexus muestra su cara más atrevida. Un vehículo único, tanto por imagen como por su motorización, pues recurre a un bloque V8 atmosférico en un tiempo en el que casi todos sus rivales apuestan por la sobrealimentación.

Esta primera prueba del Lexus LC 500, aunque breve y bajo unas condiciones climatológicas poco favorables, me ha servido para descubrir un automóvil que representa el último escalón en el nuevo rumbo que ha tomado Lexus. Un coche que es tan parecido al prototipo que nos anticipó sus características, el Lexus LF-LC presentado en el año 2012, que si los pusieran juntos te costaría diferenciar cuál es el de producción y cuál es el conceptual; son prácticamente idénticos y eso es algo que se sale de lo habitual.

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Con una longitud total de 4,77 metros, 1,92 metros de ancho y una altura de 1,34 m, el Lexus LC 500 es el coupé más grande y costoso de Lexus. Tras su imponente imagen exterior se esconde un poderoso gran turismo con un habitáculo con una configuración 2+2 y unos acabados excepcionales, tanto en términos de los materiales empleados -de muy alta calidad- como en lo referente a los ajustes. Es unos 6,5 cm más largo, unos 7,5 cm más ancho y unos 4,5 cm más bajo que el Lexus RC F (prueba), modelo que además es considerablemente más asequible.

El Lexus LC 500 es la variante más poderosa de la gama del coupé nipón, situándose por encima del Lexus LC 500h, la obligada versión híbrida. Este último emplea un motor 3.5 V6 que, con el apoyo de un propulsor eléctrico, produce una potencia total combinada de 359 CV. Por su parte, el protagonista de la prueba recurre al conocido motor 5.0 V8 atmosférico de Lexus, que con 477 CV, es el mismo que podemos encontrar en coches como el Lexus GS F o el RC F. Eso sí, cuenta con una serie de modificaciones en el sistema de escape y admisión que hacen que suene más y mejor que en sus hermanos pequeños y además, en este caso está ligado a un cambio automático de 10 velocidades en lugar de uno de 8 relaciones.

El LC 500 es uno de esos automóviles que puedes estar mirando durante horas por la cantidad de detalles de diseño que presenta. El frontal está dominado por la parrilla, que se extiende desde el borde del capó hasta el extremo inferior del paragolpes y está flanqueada por unos grupos ópticos que presentan tres proyectores de led en el cuerpo principal y están subrayados por la luz diurna dispuesta horizontalmente y por los intermitentes, colocados en vertical en los extremos del parachoques. Llama la atención lo bajo que es el capó y la poca altura que hay entre la parte superior de los neumáticos delanteros y este elemento.

En la vista lateral, destacan elementos como el pilar C, que gracias al acertado uso del color negro a modo de contraste, parece no existir, lo que hace que transmita la sensación de que el techo está flotando sobre la parte trasera del modelo. La trabajada aerodinámica también se deja notar en esta zona, con una entrada de aire justo detrás de las puertas que contribuye a reducir las turbulencias y un alerón retráctil que queda oculto en la tapa del maletero cuando no es necesario. Los pilotos son tan agresivos como los faros delanteros y gracias a su diseño, dan la sensación de profundidad cuando están encendidos. En la parte inferior del paragolpes posterior hay un difusor y unas generosas salidas de escape cromadas.

Y si por fuera el Lexus LC 500 que pruebo sorprende, al acceder al habitáculo descubro un espacio igualmente trabajado en términos de diseño como de calidad, con unos ajustes y materiales de primer nivel. Hay tantos detalles dentro que estos por sí solos darían para escribir un libro, pero quiero destacar la forma en la que los guarnecidos parecen fluir desde las grandes puertas hacia el salpicadero, que presenta una disposición horizontal con los controles orientados hacia el conductor. Me gusta que hayan reducido el número de botones y pulsadores con respecto a otros modelos de la marca y la incorporación de elementos heredados del icónico Lexus LFA, el superdeportivo con motor V10 del que solo produjeron 500 unidades.

Su cuadro de mandos, con el tacómetro en posición central, parece un cronógrafo y recuerda al del LFA, al igual que el selector de modos de conducción que sale de la tulipa que lo protege, y que permite seleccionar varios modos preconfigurados que alteran la respuesta del motor, del chasis, del escape o de la dirección -que es a las cuatro ruedas en los acabados más altos-. Además, el modo Custom permite personalizar dichos ajustes, pudiendo crear y guardar la combinación que más te guste para acceder a ella rápidamente siempre que lo desees.

Las plazas delanteras son amplias y cómodas, con unos asientos que sujetan a la perfección el cuerpo en los giros y que no complican la operación de acceso y salida del habitáculo. Detrás, hay dos plazas pensadas para personas de poca estatura o para desplazamientos cortos. El maletero, por su parte, ofrece 197 litros de capacidad, unas dimensiones un tanto justas para el tamaño exterior del vehículo.

Antes de conducir el Lexus LC 500 había tenido oportunidad de pasar una semana con el Lexus RC F y con respecto a este, me ha parecido que el LC es menos ágil pero más confortable. De lo que no tengo ninguna duda es de que suena mucho mejor que su hermano pequeño (que no es que suene mal precisamente) gracias al trabajado sistema de escape, que presenta unas mariposas en el tramo final que se abren al superar las 3.500 vueltas y unas canalizaciones que en ese momento llevan hasta el habitáculo y de una forma nítida el sonido de la admisión. A ritmo tranquilo es tan silencioso como cualquier Lexus, pero cuando pisas el acelerador se desata un torbellino sonoro que enamorará a los amantes de los motores V8 y de los propulsores atmosféricos. Un diez en este sentido.

Tan solo pude pasar unos minutos al volante del LC 500 en Ascari y encima con unas precipitaciones que imposibilitaban circular a un ritmo decente, pero esta primera toma de contacto ha sido suficiente para percibir la esencia de la última creación de Lexus. Un vehículo con un diseño único y diferenciador, con un habitáculo lujoso y tecnológico a más no poder y con un motor que es una delicia tanto por su respuesta como por el sonido que emite. Claro que para poder disfrutar de la obra maestra de Lexus antes deberás disponer de los 140.00 euros que pide la marca (o 150.000 euros si optas por el acabado más alto).

Ficha técnica Lexus LC 500
Motor Cilindrada 4.969 cc
Cilindros V8
Potencia Máxima 477 CV / 7.100 rpm
Par Máximo 540 Nm / 4.800 rpm
Transmisión Caja de Cambios Automática, 10 velocidades
Tracción Trasera
Suspensión Delantera Paralelogramo deformable / Resorte helicoidal / Barra estabilizadora
Trasera Paralelogramo deformable / Resorte helicoidal / Barra estabilizadora
Dimensiones Longitud 4.770 mm
Anchura 1.920 mm
Altura 1.345 mm
Distancia entre Ejes 2.870 mm
Alimentación Tipo de Alimentación Inyección directa.
Peso Peso 2.010 kg
Prestaciones Velocidad Máxima 270 km/h
Aceleración 0-100 km/h 4,7 seg
Consumos Urbano Nd
Extraurbano Nd
Combinado Nd
Emisiones Emisión CO2 Nd
Precio Precio final 140.000 euros

 

 

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