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PRUEBA: Kia Sportage Drive 2.0 CRDi 136 CV 4×4

Como amante de los todoterreno puros, cuando realicé la prueba del Kia Sportage Drive 2.0 CRDi 136 CV 4×4 no pude evitar ir con prejuicios, y la verdad, no podía estar más equivocado. Ha resultado ser un vehículo muy polivalente, con un interior amplio, un diseño exterior agraciado y una mecánica diésel que resulta agradable de utilizar y que gasta poco.

Los avances en cuanto a calidad percibida, diseño y prestaciones logrados por Kia en sus últimos coches quedan patentes en el Sportage. Y esto se nota en las listas de ventas, pues el SUV compacto coreano se alzó como el cuarto modelo más vendido de su categoría en 2011, sólo por detrás de modelos como el Ford Kuga, el Dacia Duster o su ‘primo’ el Hyundai ix35, con el que comparte plataforma y componentes.

PRUEBA Kia Sportage Drive 2.0 CRDi 136 CV 4x4 movimiento

Estéticamente, el Kia Sportage Drive 2.0 CRDi 136 CV 4×4  muestra una imagen más dinámica que la de su predecesor. La carrocería se asienta a 172 mm del suelo, por lo que no esperes unas capacidades camperas excepcionales aunque, como contaré más adelante, puede sorprender gracias a que equipa de serie dos ‘armas’ secretas. ¿Alguna pega? La elevada línea de cintura y las pequeñas ventanas laterales pueden dar sensación de claustrofobia si vas sentado detrás, a lo que hay que sumar que las generosas dimensiones del pilar C reducen la visibilidad.

Cuando accedes al habitáculo, descubres un interior que transmite solidez y en el que apenas se detectan fallos en los acabados, a excepción de los anclajes de los asientos delanteros que dejan los tornillos de sujeción a la vista. Resulta amplio, con numerosos huecos portaobjetos, suficiente espacio para los pasajeros –aunque no hay salidas de ventilación para las plazas traseras- y un maletero de formas regulares que esconde, bajo el piso, una rueda de repuesto de tamaño normal. La versión Drive equipa de serie todo lo que necesitas: ESP, airbags frontales, laterales y de cortina, radio CD MP3 con conexión auxiliar y USB, manos libres con Bluetooth, luces automáticas, climatizador bizona, sensor de aparcamiento trasero, indicador de marcha para optimizar el consumo, control de crucero, retrovisor fotosensible… Además, la radio y el resto de elementos se manejan de forma intuitiva, así que no tendrás que dedicar mucho tiempo a aclimatarte y podrás empezar a disfrutar desde el primer momento.

PRUEBA Kia Sportage interior

Una vez acomodado en el asiento, es el momento de arrancar y ver cómo se desenvuelve en diferentes situaciones. La prueba del Kia Sportage empezó bien, pues su motor 2.0 CRDI de 136 CV mueve con soltura los más de 1.600 kilogramos que pesa el coche. En un primer momento parece que la entrega de par es insuficiente a bajas vueltas pero la realidad es que, si haces caso omiso a lo que dice el indicador de cambio óptimo –si sigues sus indicaciones conseguirás ahorrar pero a cambio ‘matarás’ las prestaciones del vehículo-, verás como la mecánica genera potencia de forma progresiva y en abundancia, por lo que resulta agradable de utilizar. Uno de los aspectos que más me ha sorprendido es lo eficiente que puede llegar a ser este motor, pues hemos obtenido un consumo medio de 6,4 l/100 km, nada mal para tratarse de un SUV con tracción 4×4.

En carretera, el tarado firme de las suspensiones ayuda a controlar el balanceo de la carrocería,  aunque cuando frenas o aceleras con intensidad, cabecea en exceso. La dirección eléctrica posee un tacto artificial y transmite pocos datos sobre lo que sucede bajo las ruedas delanteras, si bien, ésta es una característica común entre los SUV. La caja de cambios manual de seis relaciones se muestra sólida en inserciones y resulta precisa si conduces de forma relajada y es que es precisamente así, como más disfrutarás del Sportage.

PRUEBA Kia Sportage Drive 2.0 CRDi 136 CV 4x4 offroad

Como ya te anticipaba, el Kia Sportage Drive 2.0 CRDi 4×4 tiene dos ‘armas’ secretas para circular por el campo. Gracias a que es posible boquear el reparto de par entre ambos ejes, podrás avanzar por terrenos deslizantes siempre que evites cualquier articulación de la suspensión, pues no posee un recorrido muy amplio y resulta sencillo levantar una rueda del suelo. El segundo ‘gadget’ para conducción todoterreno es el denominado control de descensos. Con este sistema puedes paliar la falta de retención del motor provocada por la ausencia de reductora y así poder bajar las pendientes con la situación bajo control. ¡Ojo! Aunque sea capaz de desenvolverse en terrenos complicados, estos no son sus lugares favoritos pues la escasa altura libre unida a las débiles protecciones inferiores pueden provocar más de un dolor de cabeza.

En definitiva, el Kia Sportage Drive 2.0 CRDi 136 CV de la prueba ha resultado ser un producto redondo por la excelente relación que ofrece entre consumo, prestaciones, capacidad interior y calidad. Es un vehículo polivalente que además, incluye siete años de garantía y tiene un precio competitivo: 26.817 euros. A partir de ahora será uno de los coches que recomiende a aquellas personas que busquen un SUV.

Lo mejor
+ Diseño atractivo
+ Consumo medio
+ Polivalencia

Lo peor
– Balanceo de la carrocería
– Plazas traseras justas y de reducida visibilidad
– Dirección artificial

Texto: Nacho de Haro
Fotos: Claudio Luna

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