PRUEBA: Dodge Challenger SRT Hellcat 2016

Pocas veces se tiene el placer de probar un Dodge Challenger SRT Hellcat, un deportivo con un motor V8 de 6.166 cc capaz de entregar 707 CV de potencia y 881 Nm de par máximo, todo ello por 64.195 dólares. Su imagen, tanto exterior como interior recuerda al modelo que inició la saga en 1970. ¿Tendrá su mismo espíritu?

El famoso ‘muscle car’ de dos puertas fabricado por Dodge ha vuelto a estar en boca debido a que, por primera vez en su historia, la gama recibe un integrante con tracción total. Se denomina Challenger GT y sus cuatro ruedas son movidas por un V6 Pentastar 3.5 de 305 CV y 363 Nm. Sin duda, son cifras para tener muy en cuenta, pero que se quedan escasísimas con la bestia que he podido probar: el Dodge Challenger SRT Hellcat, la punta de lanza del modelo -hasta la llegada del Challenger Demon– gracias a su V8 6.2L sobrealimentado capaz de rendir 707 CV y 881 Nm. ¡Wow!

Imagen trasera del Dodge Challenger SRT Hellcat 2016

A primera vista no hay duda de que su imagen toma numerosos rasgos del Challenger de 1970, tanto en su parte frontal, como en la lateral y la trasera. Este ‘made in USA’ destaca por su musculosa carrocería, con unas pronunciadas caderas conseguidas gracias a las líneas A y de cintura. Además, su perfil preserva las proporciones del modelo anterior. Por su parte, el capó ha sido completamente modificado y se parece mucho al Viper, con dos tomas de refrigeración en los laterales y una central de mayor tamaño flanqueada por los colmillos de la cobra.

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La parrilla superior tiene menos altura que la de la generación previa, pero la inferior es más grande; está flanqueada por otras dos tomas de refrigeración, una para el radiador del agua y la otra para el de aceite. Dodge ha puesto mucho empeño en la refrigeración del motor, y no es para menos tratándose de un V8 de 6.2 litros con semejante potencia. Por eso, encontramos ese curioso hueco en el alógeno del faro izquierdo, y por eso, las dos calandras se pueden quitar en caso de que queramos divertirnos con el coche en el circuito. Asimismo, su mirada es inconfundible gracias al diseño que componen las luces LED; esa imagen de chico malo ha sido conseguida por la forma descendente de la zona frontal del capó, incorporada únicamente en la versión SRT, y que además de otorgarle ese look, realiza su función aerodinámica; como también la realiza el deflector de aire.

faro del Dodge Challenger SRT Hellcat 2016, cuyo huevo refrigera el motor

La zaga presenta un renovado aire gracias al nuevo diseño en sus pilotos. A diferencia del anterior, no son continuos al estar compuestos por dos elementos diferentes, como en su día ‘vestía’ el Challenger del 70’ y del 71’. Y es que Dodge ha querido que el modelo evolucionase en la misma dirección. Ahora los escapes están integrados en el paragolpes y su tonalidad es oscura, una característica que solo podremos ver en la versión Hellcat.

Sentado en sus asientos compruebo que, también por ser la versión más radical, tienen un mayor agarre lateral. Gracias a sus ajustes mediante controles eléctricos y mecánicos, la posición de conducción es muy buena. Sujeto el volante, que es grueso, tiene levas y está achatado por su zona inferior, lo que brinda más espacio para mis piernas. La consola central es espectacular porque combina lo retro con lo moderno. Su cuadro de instrumentos está inspirado en el la primera generación, del que los diseñadores han tomado la mayor parte de elementos posibles del original. Por su parte, la pantalla táctil del sistema de infoentretenimiento está integrada en el salpicadero; es de 8,4” y viene serie en el Challenger SRT Hellcat. Ésta casa a la perfección con las molduras en aluminio, material más caro pero que ha sido elegido como guiño al modelo de hace décadas. Otro elemento que han trasladado del Challenger original es la posición de los tiradores de las puertas, que están colocados en una zona más baja.

Dodge Challenger SRT Hellcat 2016: volante, asientos, consola, salipicadero

Es hora de que este ‘gatito’ cobre vida. Comienzan a funcionar los cilindros en V de este bloque, que es el mismo que el que monta el Charger SRT Hellcat, deportivo que también probé, y en el que no se ha utilizado aluminio, sino hierro fundido para soportar la torsión que este coche produce. Además, ha sido retrasado y colocado sobre el eje delantero para reducir el subviraje. Desde que es encendido, su sonido es adictivo. Para incorporarme a la carretera miro por el retrovisor izquierdo y por central y descubro que su visión posterior es muy limitada, aunque para aparcar tenemos la solución y la ayuda de la cámara trasera. Rodando descubro que esa melodía me sigue enganchando, sobre todo cuando sopla el turbo, algo que me encanta. Como también lo hace su aceleración, capaz de pasar de 0 a 100 km/h en solo 3,8 segundos; quizás influya que mi unidad de pruebas del Dodge Challenger SRT Hellcat equipa la transmisión automática de ocho velocidades, un extra que cuesta 2.995 dólares (2.800 euros), pero que te permite cambiar de marcha en solo 160 milisegundos. Una bestia de este calibre necesita una buena capacidad de frenada; para eso están sus frenos Brembo de seis pistones delante y cuatro detrás que no desfallecen, y es normal, puesto este coche está pensado para responder en circuito.

Prueba del Dodge Challenger SRT Hellcat 2016, muscle car en movimiento

Asimismo, existen diferentes modos, seleccionabas desde el botón SRT de la consola, que se adaptan al gusto del conductor: Sport, Track, Default y Custom, totalmente personalizable. Pero también, curiosamente, hay un botón Eco, que baja la potencia a 500 CV y adapta algunos elementos para que el coche circule de forma más eficiente. Añade al pack la opción Valet, adecuado por si se lo dejas, por ejemplo, a un aparcacoches, y con el que la potencia se reduce a 500 CV, así como el par motor; las transiciones de marcha se realizan antes de lo habitual, se bloquea el acceso a la primera velocidad y a la función ‘launch control’; la dirección, la suspensión y la tracción se posicionan en el modo más dócil; se desactivan las levas del volante, los perfiles de conducción y el ESP siempre está en funcionamiento.

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El precio del Dodge Challenger SRT Hellcat parte de 64.195 dólares (60.000 euros), una cantidad razonable que te permite tener un coche que se comporta en la pista y en la calle. Lástima que a diferencia del Mustang, no podamos disfrutar de él en Europa…

trasera del Dodge Challenger SRT Hellcat 2016

Ficha técnica Dodge Challennger SRT Hellcat 2016
Motor Cilindrada 6.166 cc
Cilindros V8
Potencia Máxima 707 CV / 6.000 rpm
Par Máximo 881 Nm / 4.000 rpm
Transmisión Caja de Cambios Automática, 8 velocidades
Tracción Trasera
Suspensión Delantera Independiente / Amortiguadores Bilstein / Barra estabilizadora
Trasera Independiente / Amortiguadores Bilstein / Barra estabilizadora
Dimensiones Longitud 5.017 mm
Anchura 1.923 mm
Altura 1.416 mm
Distancia entre Ejes 2.951 mm
Alimentación Tipo de Alimentación Inyección indirecta. Turbo. Compresor volumétrico
Peso Peso 2.030 kg
Prestaciones Velocidad Máxima 319 km/h
Aceleración 0-100 km/h 3,7 seg
Consumos Urbano 18.1 /100 km
Extraurbano 10.7 l/100 km
Combinado 14.7 l/100 km
Emisiones Emisión CO2 343 g/km
Precio Precio final 64.195 dólares (60.000 euros)

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