Prueba BMW Serie 1M

PRUEBA: BMW Serie 1M

En 2010 empezó la cuenta atrás: 3,2…1M. ¡Bang! Como surgido de la nada, la firma alemana lanzó al mercado una auténtica explosión Twin Turbo con 340 caballos que iban directamente a las ruedas traseras. El BMW Serie 1M, modelo que puse a prueba, tuvo una vida muy corta en el mercado, pero supo dejar huella.

Hay momentos en la vida en los que uno no puede evitar ponerse nostálgico. Hoy es uno de ellos. A lo largo de mi vida profesional como periodista de motor he tenido la inmensa suerte de ponerme a los mandos de muchos coches distintos. Varios cientos, o quizá incluso haya rebasado el millar sin haberme dado cuenta. El caso es que puedo contar con los dedos de la mano los modelos que de verdad me han dejado huella. Aquellos que me han hecho disfrutar tanto que no puedo evitar sacar a relucir de forma recurrente una y otra vez en las conversaciones; esos que me ponen los pelos de punta con sólo recordarlos… Pues bien, el BMW Serie 1M es un buen ejemplo de ello. La toma de contacto, hace apenas unos años, fue tan efímera como su presencia en el mercado, sin embargo la tengo grabada a fuego. ¡Qué barbaridad de coche!

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Pero antes de empezar a disparar datos y recordar sensaciones, toca abrir los libros de historia. ¿Alguien se ha preguntado por qué este coche no se llamó BMW M1? Es decir, ¿por qué no tiene la M delante del número de la serie, como todos los demás? Efectivamente, porque ese nombre ya estaba reservado. Y no por un modelo cualquiera, sino por el mismísimo origen de la saga, el precursor de los M3, M5, M6 y demás versiones deportivas que hemos podido disfrutar desde finales de los años 70. Un coche al que, evidentemente, había que guardarle un respeto. Es por ello que el BMW Serie 1M asumió esta denominación sin rechistar.

BMW M1

La empresa BMW Motorsport GmbH, es decir, la responsable de los modelos M, nació en el año 1972. Era algo así como una subsidiaria de BMW y no fabricaba sus propios coches, sino que se dedicaba a modificar y preparar algún que otro modelo de la gama, con la vista puesta en la competición. Los primeros afortunados en ser tocados por esta varita mágica fueron el 2002 y el 3.0 CSL, que cosecharon grandes éxitos en los circuitos. A la vista de los buenos resultados, en la división Motorsport se fueron animando hasta que en 1976 alguien puso sobre la mesa el proyecto E26 (de puertas para afuera, BMW M1), que partía de una hoja en blanco.

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El diseño era obra de Giugiaro y bajo el capó había un motor de seis cilindros en línea, de 3,5 litros y 273 CV, ubicado en posición central. Un auténtico deportivo que no pasaba desapercibido y que acabó destacando por sus prestaciones y agilidad. Se presentó al público en el Salón de París de 1978 y se mantuvo en producción desde ese mismo año hasta 1981. Un periodo corto, pero intenso, que sirvió para sentar las bases de lo que debía ser un BMW M. Por cierto, todo esto fue posible gracias a la ayuda de Lamborghini, que echó un cable a la división alemana para sacar adelante el proyecto, ya que no tenían suficiente solvencia económica para poder hacerlo ellos solos.

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Y ahora sí, es momento de dar el salto desde aquel lejano 1978 al más cercano 2010. Dejamos atrás el BMW M1 para centrarnos en el BMW 1M. Un modelo que ya antes de su lanzamiento calentaba a los auténticos petrolhead diciendo de sí mismo que era el espíritu reencarnado del BMW M3 E30. ¿Qué cabría esperar de él? Seguramente, un equilibrio casi perfecto entre prestaciones y manejabilidad, y sobre todo muchas sensaciones al volante. En 2011 por fin vio la luz y lo hizo bajo el traje del BMW E82, es decir, la versión coupé de dos puertas del primer Serie 1. Pero ese traje, como casi todo lo demás, estaba modificado para poder vestir un coche cuyo músculo era muy superior al de cualquier otro Serie 1. Las horas de gimnasio se dejaban notar y todo debía ir en consonancia.

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Visto desde fuera, esta bestia de tracción trasera llamaba la atención por sus pasos de rueda ensanchados, que escondían unas vías más generosas de lo normal y unos zapatos en medida 245/19 y 265/19 (delante y detrás). Concretamente, los ejes crecían 71 milímetros frente a un BMW 135i y esto, junto a los faros y pilotos con otra iluminación, la cuádruple salida de escape, el espóiler trasero y las llantas específicas,  le daban un aspecto tan radical como apetecible. El color de la carrocería podía ser naranja, blanco o negro y, por supuesto, los logos ///M estaban bien situados a la vista, para que nadie tuviera ninguna duda de que aquello era un purasangre de verdad.

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Por fin llegó el momento de subirme a bordo. Aún recuerdo aquellos asientos de corte deportivo que tan bien se acoplaban a mi espalda, aquel volante deportivo con su correspondiente botón M, aquellas inserciones en el salpicadero, aquellos recubrimientos que no había en ningún otro Serie 1 y… ¡que veían mis ojos! ¡Un cambio manual! En plena explosión mundial del doble embrague, en la marca decidieron apostar por una transmisión manual de seis velocidades como única opción disponible. Quien quisiera conducir un Serie 1M estaba obligado a jugar con tres pedales y una palanca. Bien, BMW, bien. Una opción acertada y un claro guiño a la conducción más pura y tradicional.

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Pero lo mejor estaba bajo el capó. El conocido 35i, que por cierto fue nombrado motor del año en repetidas ocasiones, se alojaba en el vano de este Serie 1, aunque con mayor potencia de la habitual. El 6 cilindros Twin Turbo de 3 litros entregaba en su versión normal 306 CV, que pasaban a ser 340 en el Serie 1M. Una caballería más que respetable para un coche que arrojaba en la báscula unos equilibrados 1.570 kilos. Aún me acuerdo de cómo se le agolpaban los potros al eje trasero en plena aceleración.

prueba serie 1 m 2010

Con los controles activados la electrónica saltaba constantemente para poner las cosas en su sitio; sin los controles, las pérdidas de tracción eran constantes y había que tener mucho cuidado a la hora de abrir gas en pleno apoyo porque el sobreviraje estaba garantizado. Bastante culpa de ello la tuvieron unos neumáticos que ya estaban al final de su vida útil y que me impidieron aprovechar al 100% de las posibilidades del coche, pero he de decir que me divertí como un enano enlazando curvas en tramos revirados de montaña, deslizando de la zaga en ocasiones, y llevando al límite un chasis con una puesta a punto sencillamente espectacular y muy adecuada a sus pretensiones deportivas. Eso sí, la suspensión, la dirección, el cambio, la respuesta en general… todo en este BMW tiene un enfoque bastante racing y poco apropiado para un uso normal en el día a día. Esto es algo que toda persona que aspire a poseer un 1M en su garaje debe tener claro.

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En cualquier caso, los amantes de las sensaciones puras encontrarán pocos argumentos en contra. La pisada, la entrega de potencia y par, la efectividad de su equipo de frenos, la agilidad de reacciones (culpa de un reparto de pesos cercano al 50:50) y la ausencia de automatismos, logran una experiencia de conducción realmente excitante y adictiva que difícilmente se encuentra en otros modelos que se cuelgan la etiqueta de deportivos. Modelos potentes y rápidos en este segmento hay unos cuantos, pero que sean capaces de transmitir algo tan especial, se cuentan con una mano y sobran dedos.

prueba bmw serie 1 m

Y así terminaba mi prueba del BMW Serie 1M. Con una sonrisa en la boca y con los nervios a flor de piel. Fue una toma de contacto breve e intensa, igual que lo fue la vida del coche, ya que estuvo en producción durante poco más de un año. En total, 6.300 unidades que salieron de las cadenas de montaje y que hoy han pasado a ser un objeto de colección muy codiciado. De momento no tiene sucesor en el mercado actual, aunque el futuro BMW M2 no tardará mucho en salir a escena para intentar hacerle sombra.

prueba bmw serie 1 m

Ficha técnica BMW Serie 1M
Motor Cilindrada 2.979 cc
Cilindros 6 en línea
Potencia Máxima 340 CV / 2.500–5.900 rpm
Par Máximo 500 Nm / 1.500 – 4.000 rpm
Transmisión Caja de Cambios Manual 6 velocidades
Tracción Trasera
Suspensión Delantera Paralelogramo deformable /Resorte helicoidal
Trasera Paralelogramo deformable /Resorte helicoidal
Dimensiones Longitud 4.380 mm
Anchura 1.803 mm
Altura 1.420 mm
Distancia entre Ejes 2.660 mm
Alimentación Tipo de Alimentación Inyección directa, turbo, intercooler
Peso Peso 1.570 kg
Prestaciones Velocidad Máxima 250 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 4,9 seg
Consumos Urbano 13,6 l/100 km
Extraurbano 7,3 l/100 km
Combinado 9,6 l/100 km
Emisiones Emisión CO2 224 g/km
Precio Precio Oficial 56.500 euros (precio en septiembre de 2012, a partir de esta fecha desapareció del mercado)

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1 comentario

  1. DANIELA_KATHERINE RODAS_CAMACHO

    Buenas noches, recientemente hubo un arreglo de un motor del carro BMW M1 y al momento de prenderlo el carro se mantuvo luego se acelero dos veces y por ultimo el motor se freno, me podrían decir porque ocurre esto, muchas gracias.

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