PRUEBA BMW M4 Coupé PORTADA

PRUEBA: BMW M4 Coupé M Performance

Por las sensaciones que me ha transmitido, por su sonido y por su comportamiento dinámico, la prueba del BMW M4 Coupé M Performance será algo que no olvidaré en mucho tiempo. Si el M4 Coupé normal ya es un deportivo excepcional, los accesorios M Performance que equipa esta unidad no hacen más que incrementar su atractivo… y su precio. Veamos de qué es capaz.

El BMW M4 Coupé M Performance que pruebo no es un coche cualquiera, es el heredero de una de las sagas de deportivos más exitosas de todos los tiempos. Comenzó hace ya más de tres décadas con la introducción del BMW M3 E30 (comparativa) y durante todo este tiempo, se ha traducido en cinco generaciones diferentes. Las cosas han cambiado mucho desde entonces: en el proceso abandonó su motor de cuatro cilindros en línea en favor de otro de seis para, más adelante, sustituir este por un portentoso V8 atmosférico. Finalmente, ha acabado con un bloque de seis cilindros en línea sobrealimentado con dos turbocompresores.

Una mecánica que a pesar de la sobrealimentación, es capaz de girar a altas revoluciones, llegando a superar sin esfuerzo las 7.000 revoluciones por minuto (el corte de inyección se produce un poco más arriba en el cuentavueltas, a 7.600 vueltas). Es ahí donde entrega su potencia máxima, 431 CV, que están disponibles entre las 5.500 y las 7.300 rpm, pero gracias a la tecnología TwinPower Turbo, que está compuesta en este BMW M4 Coupé M Performance por dos turbos, también es capaz de producir ingentes cantidades de par motor.

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Entrega tanto par que el motor no tiene ninguna dificultad para poner en apuros a los dos neumáticos traseros, los únicos encargados de transmitir los 431 CV y los 550 Nm de par al suelo. Los Michelin Pilot Super Sport que monta el BMW M4 que pruebo tienen que hacer un esfuerzo titánico para controlar el envite de la mecánica, cuyos 550 Nm de par golpean como un martillo desde tan solo 1.850 revoluciones por minuto y permanecen ahí hasta que llegamos a las 5.500 vueltas, momento en el que la caballería toma el relevo.

Empuja como un demonio en cualquier circunstancia e independientemente de la relación que llevemos engranada en la caja de cambios DKG de doble embrague que monta este ejemplar, una transmisión que al igual que sucede con la dirección, el motor y los amortiguadores, es ajustable según tus preferencias. Todo esto llega a tu cuerpo a través de los asientos, a los que te deja ‘pegado’ literalmente ante la más mínima presión del acelerador, y a través de tus oídos.

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Y no solo gracias a los altavoces, que reproducen artificialmente el sonido del motor (algo que por cierto, ha sido muy criticado pero que, en mi opinión, mejora la experiencia de conducción ya que el habitáculo está muy bien aislado), también gracias los escapes M Performance que equipa el M4 Coupé que he probado. El bramido que emiten al arrancar el motor en frío es para experimentarlo, pues el volumen que alcanza en esta situación podría calificarse de escandaloso.

En marcha, gracias a que es posible regular la cantidad de sonido que produce con las mariposas que equipa, que abren o cierran el escape, nunca resulta molesto, más bien al contrario. Gracias a esto, es capaz de adaptarse a cada situación, pero lo que está claro es que suena más en cualquier circunstancia que un BMW M4 Coupé (comparativa) con el sistema de escape de serie. Aunque claro, no todo es positivo: lo malo en este caso son los 4.700 euros que cuesta (un precio que, en realidad, es inferior al de la mayoría de escapes que ofrecen los diferentes especialistas para este modelo).

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Acceder a las plazas delanteras del BMW M4 M Performance que pruebo es tan sencillo como en cualquier otro BMW Serie 4 (prueba), aunque una vez dentro se respira un ambiente mucho más deportivo que en sus hermanos convencionales y más en el caso de este ejemplar, que cuenta con multitud de opciones encaminadas a este fin. Entre todos los elementos que monta, tengo que destacar el volante BMW M Performance con pantalla, ledes para indicar el momento óptimo de cambio, aplique decorativo en fibra de carbono y tapizado en Alcántara, que además de proporcionar mucha información, resulta muy agradable de utilizar por el acertado diámetro de aro y grosor del mismo.

En el habitáculo, también cuenta con las molduras interiores M Performance, la empuñadura del freno de mano, la palanca de cambios o la cubierta de la consola central, todos realizadas en fibra de carbono. Si no deseas acudir a la lista de equipamiento opcional para tener un BMW M4 Coupé como el que aparece aquí, siempre puedes dar el salto e ir a por la edición limitada BMW M4 CS (‘CS’ por Competition Sport), que además de todos estos extras (y de otros más que no están disponibles en los M4 normales, como sus asientos o sus llantas de aleación), incluye un incremento de potencia que eleva el rendimiento del motor hasta los 450 CV. Eso sí, de este último solo producirán 60 unidades numeradas, así que si quieres uno mejor que te des prisa.

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Por encima de este solo está el todopoderoso BMW M4 GTS, la que sin duda alguna es la versión más radical de cuantas hay disponibles de este deportivo de BMW, un coche extremo pensado para dominar los circuitos que ha sido aligerado, potenciado y ajustado para dar lo mejor de sí en un trazado de velocidad. Lo malo es que solo fabricarán 700 ejemplares que, además de tener un precio muy (levado 166.900 euros), ya están todos vendidos.

Si el M4 Coupé que pruebo ya impresiona por su rendimiento y comportamiento dinámico, imagina cómo tienen que ir estas dos variantes de las que acabo de hablar. Visualmente tampoco se puede decir que se quede atrás, especialmente gracias a los accesorios M Perfomance que monta su carrocería, tales como la parrilla delantera negra, la rejilla lateral, las cubiertas de los retrovisores, el alerón trasero, las taloneras, el faldón delantero o el difusor trasero, la mayoría de los cuales están realizados con fibra de carbono. Los cuatro últimos no se venden por separado, forman parte de un kit que cuesta 2.500 euros. Con todas estas ‘chucherías’, el aspecto de este BMW M4 Coupé es francamente imponente.

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Dinámicamente ofrece un comportamiento muy divertido, algo que es posible gracias a un eje delantero que va anclado al suelo y que responde sin miramientos a las órdenes que transmito a través del volante, una dirección que por cierto, es ajustable en varias posiciones para que encuentres el peso que más adecúe a tus gustos. El subviraje no existe en este coche, aunque no puedo decir lo mismo del sobreviraje, ya que con tanta potencia pero sobretodo, con tanto par motor disponible desde tan abajo en el cuentavueltas, hacer deslizar los neumáticos traseros es especialmente sencillo (siempre que desconectes los controles o los pongas en el modo más permisivo, claro está).

Gira muy bien y acelera como un poseso, pero también frena como una bestia gracias a los frenos BMW M de carburo de silicio reforzado con fibra de carbono, que forman parte del equipamiento opcional ya que de serie trae otros más sencillos. No solo ofrece una imagen imponente con esas pinzas en color oro de un tamaño colosal, su respuesta es siempre impresionante y da igual la intensidad o la frecuencia con la que recurras a ellos, parece que nunca desfallecen. Aunque claro, para tenerlos primero deberás pagar los casi 9.000 euros que piden por ellos.

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Es un deportivo de raza que encandilará a los amantes de las sensaciones fuertes. El principal problema que veo en el BMW M4 Coupé es la forma que tiene de entregar la potencia, que en ocasiones resulta tan violento que los neumáticos no dan abasto para transformar todo ese rendimiento en velocidad. Pero es lo que provoca tener a tu disposición 431 CV y 550 Nm de par, si te conformas con menos quizá el BMW M2 Coupé, con sus 370 CV y 465 Nm, sea un deportivo más equilibrado. Lo descubriremos próximamente cuando el ‘baby M’ pase por nuestra redacción.

A destacar A mejorar
Prestaciones Entrega del par motor
Imagen Precio
Motor/Sonido Capacidad de tracción
Ficha técnica BMW M4 Coupé DKG F82
Motor Cilindrada 2.979 cc
Cilindros 6 en línea
Potencia Máxima 431 CV / 5.500 – 7.300 rpm
Par Máximo 550 Nm / 1.850 – 5.500 rpm
Transmisión Caja de Cambios Automática DKG 7 velocidades
Tracción Trasera
Suspensión Delantera Tipo McPherson / Resorte helicoidal
Trasera Paralelogramo deformable / Resorte helicoidal
Dimensiones Longitud 4.671 mm
Anchura 1.870 mm
Altura 1.383 mm
Distancia entre Ejes 2.812 mm
Alimentación Tipo de Alimentación Inyección directa. Turbo. Intercooler
Peso Peso 1.612 kg
Prestaciones Velocidad Máxima 250 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 4,1 seg
Consumos Urbano 11,1 l/100 km
Extraurbano 6,7 l/100 km
Combinado 8,3 l/100 km
Emisiones Emisión CO2 194 g/km
Precio Precio Oficial Desde 92.300 euros (o desde 103.185 euros con todos los accesorios M Performance)

* Agradecemos al Circuito del Jarama la cesión de sus instalaciones para la realización de esta prueba.

Fotos: Álex Aguilar

 

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