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30 Años de Audi quattro en competición (2ª parte)

30 Años de Audi quattro en competición (1ª parte) El interés de Audi por el mercado norteamericano llevó a su departamento de competición a buscar nuevos retos. En 1985 decidieron competir en la subida de montaña más famosa del mundo, Pikes Peak. Pikes Peak: la carrera de las nubes Audi decidió conquistar otros terrenos y fue en […]

30 Años de Audi quattro en competición (1ª parte)

El interés de Audi por el mercado norteamericano llevó a su departamento de competición a buscar nuevos retos. En 1985 decidieron competir en la subida de montaña más famosa del mundo, Pikes Peak.

Pikes Peak: la carrera de las nubes
Audi decidió conquistar otros terrenos y fue en 1985 cuando la marca de los cuatro aros participó en la carretera que lleva al cielo en las Montañas Rocosas de Colorado, denominada popularmente como “la carrera de las nubes”, Pikes Peak. Todo un desafío, ya que los 20 kilómetros arrancan desde 2.866 metros, para acabar después de sortear 156 curvas sin guardarraíl a 4.301 metros sobre el nivel del mar, tras haber superado un desnivel medio del 7%, con zonas que alcanzan el 10%. Una competición cuya primera edición se disputó en 1916 y que es todo un acontecimiento en Estados Unidos.

La primera participación fue en 1985, y de nuevo el Audi quattro hacía historia. Por primera vez una mujer, Michelle Mouton, se imponía en la clasificación de la prueba al volante de una variante del S1 aún más espectacular. El principal trabajo de los ingenieros, además de regular las transmisiones para esta específica competición, fue mejorar aún más la aerodinámica del vehículo, cuya imagen se asemejaba a la de una nave espacial.

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Un año después fue Bobby Unser, el patriarca de una de las sagas de pilotos estadounidenses más arraigada, el que daba la segunda victoria al Audi quattro. Y, una vez más, Peugeot decidió seguir los pasos de Audi y en 1987 presentó un completo equipo formado por Ari Vatanen, Andrea Zanussi y Sekhar Mehta. Pero ninguno de ellos pudo con Walter Röhrl, que daba el tercer triunfo consecutivo a la marca de los cuatro aros, que quedó imbatida en el palmarés de esta importante carrera, dejando además un récord que tardó muchos años en ser superado.

Y de América nos desplazamos a África, ya que la trayectoria de Audi en los rallyes se cerró con un brillante doblete conseguido por Hannu Mikkola y Walter Röhrl en el Safari de 1987. Y de nuevo la marca de Ingolstadt lograba un hito histórico, ya que por primera vez un vehículo de tracción total se imponía en la dura prueba keniana. Se rompía así el tabú de que la transmisión total no aguantaría en la prueba más complicada del calendario, y se cerraba de una manera gloriosa el periplo por el deporte de los tramos cronometrados, donde los quattro marcaron una época y obligaron al resto de las marcas a seguir sus pasos.

Quattro también triunfa en los circuitos
Una vez superada la etapa de los rallyes con el colofón del Pikes Peak, la singladura del departamento de competición de Ingolstadt prosiguió en territorio norteamericano. En 1988 la marca de los cuatro aros decide enfocar su trayectoria deportiva a las series TransAm. Aprovechando el mismo motor de cinco cilindros turbo y 510 caballos con el que se había hecho historia en los tramos, el Audi 200 quattro se impuso en el campeonato de pilotos con Hurley Haywood y en el de marcas tras lograr la victoria en ocho pruebas puntuables.

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El siguiente paso fue afrontar el campeonato IMSA GTO en 1989, una disciplina que permitía aún más libertad en la preparación del vehículo. Así, el Audi 90 quattro preparado para afrontar este nuevo reto tan sólo se parecía al modelo de serie en su fisonomía. El interior era una estructura multitubular a la que se había “disfrazado” con una carrocería de fibra de carbono cuya anchura llegaba hasta los 2 metros. Las cifras de este modelo asustan aún más que las de sus antecesores, ya que el motor de cinco cilindros llegó a desarrollar la nada desdeñable potencia de 720 caballos.

Y de nuevo Audi volvía a triunfar. Esta vez de la mano del alemán Hans Joachim Stuck consiguieron siete victorias en las trece pruebas puntuables del campeonato, obteniendo el subtítulo en la clasificación de marcas.

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Superada la fase americana de sus programas de competición con nota, Audi decidía regresar a Europa continuando su trayectoria en los circuitos. Y de nuevo se marcaron un gran reto, al afrontar el certamen más competido y de mayor complejidad técnica, el Campeonato Alemán de Turismos DTM. Y los técnicos de la marca no se anduvieron con remilgos, eligiendo para este nuevo desafío el motor atmosférico V8 de 3,6 litros de cilindrada. A su favor tenía los 462 caballos de potencia, pero también había que superar su punto débil, que era su superior peso, que llevaba al coche hasta 1.220 kilogramos.

De nuevo la tecnología Audi quattro volvía a demostrar su imbatibilidad en competición, ya que en 1990 se imponía el veterano Hans Joachim Stuck en el DTM, y un año después, en 1991, era el joven Frank Biela el que se alzaba con el entorchado tras una competición final de infarto en el circuito de Hockenheim. Esos dos títulos consecutivos abrieron la polémica, ya que algunos rivales comenzaron a levantar sospechas sobre la legalidad de un nuevo cigüeñal utilizado en los vehículos estrenados en 1992, por lo que la firma de Ingolstadt decidía retirarse a mitad de temporada.

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Campeones de España
La inagotable historia de la marca de los cuatro aros en competición tomó rumbo a los campeonatos nacionales de turismos. Su primer título llegó en 1993 al ganar en Francia con el Audi 80 quattro. Ya en 1995 la firma se imponía en la Copa del Mundo con el Audi A4 quattro, vehículo con el que también conseguían el título nacional italiano esa misma temporada.

Pero fue en 1996 cuando se lograron el mayor número de campeonatos nacionales de Superturismos. Esa temporada el Audi A4 quattro se impuso en Alemania, Australia, Bélgica, Gran Bretaña, Sudáfrica y Suecia, pero también en España, donde la marca germana se hacía con la corona de la mano de Jordi Gené. La conjunción del motor de cuatro cilindros y 2 litros y el sistema de tracción a las cuatro ruedas se mostró imbatible esa temporada en la que se lograron siete títulos nacionales.

“Fue un año muy bonito”, recuerda el propio Jordi Gené. “El coche era muy competitivo, y comenzamos el año arrasando. Pero según fue avanzando la temporada los rivales fueron espabilando, nos lastraron con peso para restarnos competitividad y en Michelin sacaron un neumático muy competitivo para nuestros rivales, porque nosotros usábamos Dunlop. El caso es que llegamos a la última prueba en Montmeló con mucha presión, ya que el resto de campeonatos nacionales en los que participaba Audi ya habían finalizado consiguiendo seis títulos, y sólo faltaba el nuestro para completar el gran año. Nuestros rivales se reforzaron, y tanto Alfa Romeo como Nissan trajeron pilotos de fuera para apoyarles, pero al final conseguimos el campeonato que completaba aquella excepcional temporada para Audi”.

Jordi destaca “la gran facilidad para adaptarte al coche. En seguida conseguías el noventa y nueve por ciento de su competitividad y te sentías muy a gusto conduciéndolo. Para que se hagan una idea, durante dos años al acabar la temporada hicimos un acto promocional con el piloto de motos Carlos Checa. El primer año con el Opel de tracción delantera en diez vueltas se quedó a 6 segundos de mi tiempo. El segundo, ya con el Audi A4 quattro, en las mismas diez vueltas se quedó a sólo dos segundos. Esto demuestra claramente que era un coche fácil de conducir, al que te adaptabas de una forma muy rápida”.

La trayectoria del Audi A4 quattro en las competiciones de turismos se completó con el título centroeuropeo de 1997, el campeonato alemán de 1999 y el título sueco conseguido en 1999, 2001 y 2002. También se ganaron las Speedvision GT Series en 2001, 2002 y 2003, y las Superstar Series en 2006, 2007 y 2008.

Como vemos, han sido tres décadas en la que la tecnología Audi quattro ha dejado marcada su impronta en el deporte del automóvil. Desde la nieve de Suecia hasta los rotos caminos de Kenia, pasando por las Montañas Rocosas de Colorado o los circuitos de medio mundo, allí donde han llegado las cuatro garras de la marca de Ingolstadt se ha triunfado. Y tras tanto éxito llegó el momento de buscar nuevos retos. La tecnología quattro ya había demostrado sobradamente su eficacia en todo tipo de competiciones, y fue entonces donde se decidió ganar una de las pruebas míticas del calendario, las 24 Horas de Le Mans, con un motor TDI, otra innovación de la firma de los cuatro aros que rápidamente ha sido seguida por sus rivales, pero eso es ya harina de otro costal.

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