Garaje especial Porsche

El garaje más especial para el Porsche más especial

Así es el garaje más especial para el Porsche más especial de Andreas Kümmel, un alemán de 46 años que trabaja en un importante banco de Núremberg. El coche, un Porsche 911 Speedster de 1989 descansa en un garaje especialmente diseñado por un arquitecto siguiendo las directrices del propietario, quien quería poder contemplar la majestuosidad de su nueveonce desde el sofá de casa.

Existen amores a primera vista, pasiones descontroladas y obsesiones sanas. La de Andreas Kümmel, un alemán de 46 que trabaja en un importante banco de Núremberg, es de las últimas. Y es que el garaje más especial para el Porsche más especial lo tiene en casa, ya que poseer un 911 Speedster de 1989 es algo que no todo el mundo puede hacer, y Kümmel quiere poder contemplar su posesión más preciada en todo momento y desde el mejor lugar de su casa.

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Lejos de cualquier garaje preconcebido que te venga a la mente en este momento, el de Kümmel es un espacio de contemplación, así como un lugar de descanso al resguardo para su Porsche clásico. Sin embargo, su objetivo era poder ver el 911 en todo su esplendor desde el sofá del salón. Para ello, decidió pedir ayuda a un arquitecto amigo suyo para que diseñara este espacio para el coche, un garaje que, según Porsche, “tenía que ser cubierto, un suelo específico, iluminación especial, paneles de vidrio esmerilado en las paredes y tan pocos pilares como fuera posible”.

Garaje especial Porsche

Por su parte, el hermano de Kümmel es un diseñador de escenarios y de iluminación con experiencia en teatros, por lo que fue el responsable de diseñar un sistema especial controlado a distancia para que “ninguna sombra o refracción de la luz pudiera perturbar la belleza del Porsche”. La idea es que cuando Andreas vuelva del trabajo y se siente en el sofá de casa, active la iluminación remotamente y pueda contemplar el Speedster en toda su gloria.

Y esta obsesión por el Porsche 911 Speedster de 1989 es algo que trasciende más allá de una simple pasión por el coche. El padre de Kümmel quería comprar este coche cuando se retiró, pero finalmente no fue posible, por lo que su hijo decidió adquirirlo unos años más tarde y construir un garaje específico para que fuera la culminación del sueño de su padre.

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