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Las familias que escribieron la historia del automóvil: los Bertone

En esta serie de cinco artículos, queremos mostraros los detalles de los que se consideran los pioneros, por distintos factores, de la historia del automóvil. Visionarios, artistas y tecnócratas, empresas que pasaron de padre a hijo, colaborando con otros fabricantes, luchando por hacerse con una porción del pastel o incluso algunos, a día de hoy, extintos. Pero, a su manera, todos contribuyeron a que la industria automotriz lograse los avances necesarios para que no cayera en el olvido. En este artículo hablaremos de los Bertone.

Al igual que ocurriera con los Bugatti, el tándem padre e hijo de la casa Bertone supuso el éxito de una de las compañías más importantes en el desarrollo de la industria automotriz. Giovanni Bertone, nacido en 1884, era el sexto hijo de una familia de agricultores. Tras su paso por el oficio familiar, la fabricación de ruedas para carros de caballos y empleado de Diatto (compañía dedicada a la fabricación de carruajes y carrozas), fundó Carrozzeria Bertone en 1912, época en la que la compañía no era nada más que un pequeño taller artesano. Dos años después nacería su hijo, Giuseppe ‘Nuccio’ Bertone, quien encumbraría a la compañía en el punto más alto del diseño de automóviles.

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Carrozzeria Bertone comenzó como un taller especializado en la construcción y reparación de carruajes tirados por caballos. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, la compañía sufrió tiempos difíciles, obligándola a cerrar sus puertas. Sin embargo, con el fin del conflicto, un cambio de rumbo para Bertone supuso la vuelta a la actividad: expandió la compañía y se centró en el automóvil. Unas nuevas oficinas, un encargo para SPA (Sociedad Piamontesa de Automóviles) y el desarrollo del Fiat 501 Sport Siluro Corsa, iniciaron el despegue de la empresa.

La entrada en los años 20, junto a la amistad que Giovanni Bertone mantenía con Vincenzo Lancia (piloto y fundador de Lancia), otorgaron nuevos encargos a la empresa, nuevas asociaciones y la implantación de las bases de diseño de Carrozzeria Bertone. Incluso, pese a la Gran Depresión de 1929, la compañía no dejó de crecer, hasta el año 1933, cuando el joven Nuccio, de 19 años, comenzó oficialmente a trabajar en la empresa de su padre y, un año más tarde, las necesidades de expansión requirieron de unas nuevas instalaciones, lo que les permitió empezar a realizar prototipos con propuestas técnicas y estilísticas revolucionarias.

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Años más tarde, con el estallido de la Segunda Gran Guerra, Giovanni decidió no pasar por lo mismo que en la primera, y dedicó su actividad a carrozar ambulancias y camiones militares, manteniendo así las instalaciones en buen estado. Terminada la contienda, en el año 1946, Nuccio Bertone inicia una etapa deportiva que le catapultaría a uno de los años más transcendentales de Carrozzeria Bertone. Concretamente en 1952, Giovanni le cede la dirección de la empresa a Nuccio, lo que le obligaría a dejar la competición.

Precisamente ese año, Alfa Romeo le encarga diseñar y producir a Carrozzeria Bertone un coupé del que debería hacer 1.000 unidades. El éxito del Giulietta fue tal, que la marca italiana amplió la demanda hasta las 36.000 unidades. Este coupé supuso el paso de Bertone de ser un simple carrocero a un industrial con una capacidad de producción de hasta 32 coches por día.  Por otro lado, grandes diseñadores salían de su estudio, como Giorgio Giugiaro, o Marcelo Ghandini,  quien diseñaría modelos para Maserati, Lamborghini y Bugatti.

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Otro de los hitos en la trayectoria del estudio de Bertone sería el Abarth 750 Record de 1956. Su chasis pertenecía al de un Fiat 600 y su diseño permitió que en el trazado de Monza recorriera 4.000 kilómetros a una velocidad media de 156,36 km/h y cubriendo 10.125 km en 72 horas. Esta proeza le bastó para batir diez records mundiales.

Con la llegada de la década de 1960, Nuccio Bertone trajo consigo cinco modelos GT de altas prestaciones: el Alfa Romeo 2600 Sprint, dos Ferrari 250 GT, el Aston Martin DB4 GT ‘Jet’ y el Maserati 5000 GT. Otros como el BMW 3200 CS, el Iso Rivolta GT-300 y el Iso Grifo, y el exitoso Fiat 850 Spider que permitió la ampliación de su capacidad de producción a 120 unidades por día, confirmaban el crecimiento de Carrozzeria Bertone en la industria automotriz. Pero los años 60 aún no había terminado, y una gran alianza estaba a la vuelta de la esquina para Nuccio.

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Ferruccio Lamborghini y Nuccio Bertone, dos visionarios que estaban destinados a hacer historia en el mundo del automóvil. El primer modelo que salió del estudio fue el Miura (1966), seguido del Marzal (1967) y el Espada (1968). El Lamborghini Miura supuso el despegue para Ferruccio y aún aguardaban grandes éxitos para la compañía, los cuales saldrían de las manos de Bertone, como el Jarama y el Urraco en los años 70.

En esa misma década, surgió otro gran éxito icónico del estudio, tanto a nivel de diseño y arquitectura, como un referente en la competición. El Lancia Stratos Stradale, legendario campeón del Mundial de Rallyes y su concept denominado Stratos Zero, presentado en el Salón de Turín en 1970. Dos años más tarde, un duro golpe para Nuccio aconteció. Giovanni, su padre, falleció a los 88 años. Su hijo homenajeó al fundador de la compañía con dos modelos, el Maserati Kamshin y el Fiat X1/9. Los cuatro años posteriores trajeron otras obras de arte de las manos de Bertone, como el Lamborghini Countach y el Dino Ferrari 308 GT4, ambos en 1973.

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La década de los 80 y 90 fueron un ir y venir de prototipos y vehículos terminados que vieron la luz al pasar a producción. Marcas como Citroën, Volvo y General Motors con Opel a la cabeza fueron algunas de las compañías que se quisieron beneficiar de los diseños del estudio turinés de Bertone. Pero fue en 1994,  cuando Bertone presentó el ZER (Zero Emission Record), un prototipo eléctrico de altas prestaciones basado en el exitoso Abarth 750 Record. El ZER estableció un record mundial al recorrer 199,82 km en 60 minutos, y otro al alcanzar una velocidad máxima de 303,97 km/h con un vehículo eléctrico.

El 26 de febrero de 1997, en vísperas del Salón de Ginebra de ese año, Nuccio Bertone falleció. Su muerte dejó una vació en la sociedad del mundo del motor, un dolor que Fulvio Cinti transmitió en sus palabras: ‘uno de los más grandes carroceros del siglo XX y el maestro internacional del estilismo italiano’. Tras Nuccio, su esposa Lilli Bertone asumió el cargo de la empresa como directora ejecutiva. Lamentablemente, la empresa familiar fue declarada en quiebra y cesó su actividad a principios de 2014, aunque su legado vivirá para siempre.

Fuente: Classic Driver, Wikimedia Commons, ConceptCarz, Autopasion18

Imágenes: Bertone

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