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Chevrolet Camaro: cinco generaciones de diseño

Con el que puede que sea el último año que esté comercializándose la quinta generación del Chevrolet Camaro, el fabricante con sede en Detroit ha pedido a cinco diseñadores que participaron en el desarrollo de todas las generaciones, que aporten su visión sobre los pequeños detalles que ayudaron a crear el icónico Camaro. Sus características y el porqué de su aspecto final, de las manos de sus creadores.

El Camaro, la respuesta de Chevrolet al mítico Ford Mustang, recorre sus últimos pasos en la quinta generación del modelo tras 48 años en el mercado. La firma americana ha reunido a cinco diseñadores que han colaborado en distintas fases de la creación de algunas de las generaciones del Camaro, para que desvelen el porqué de su diseño, de su icónico aspecto, su evolución y su recorrido a lo largo de casi cinco décadas.

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La primera de las generaciones, la más clásica e icónica, surgió en 1967, y tras tres años de comercialización, se convirtió en una de las mayores alternativas del mercado de los muscle car. Ed Welburn, vicepresidente de diseño de General Motors, destacó que “El Camaro no debería haber sido un éxito de diseño, ya que se basa en una arquitectura existente y es cierto que se apresuró al mercado, con el objetivo de hacer frente a la revolución de coupés que inició el Mustang. Sin embargo, la primera generación entregó una proporción pura y clásica, por lo que siempre será considerado como uno de los coches más atractivos de su tiempo”.

Welburn analizó algunos de los rasgos más característicos del Camaro de 1967. Se prefirió un aspecto musculoso, amplio y elegante, las líneas laterales que contienen los pasos de rueda otorgan un aura de velocidad, se retiraron los guardabarros traseros para obtener un aspecto más deportivo, la parrilla de doble plano añade interés al frontal y se convirtió en la imagen de diseño de Camaro. Además, los faros traseros otorgaban más anchura al vehículo y el capó con la protuberante ascensión central que daba cabida al poderoso bloque V8 del Camaro original.

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La segunda generación del Chevrolet Camaro surgió en 1970 y estuvo en el mercado durante doce años, lo que permitió a los diseñadores e ingenieros, introducir nuevos cambios y actualizaciones, como el frontal, los colores de carrocería y una ventana trasera envolvente. Ken Parkinson, director ejecutivo de diseño, se encargó del análisis de su diseño ya que había contribuido directamente en su desarrollo, y para ello, se centró en los primeros modelos, comprendidos entre 1970 y 1973.

Parkinson destacó la línea lateral que crea una división a dos niveles de la carrocería, siendo ésta la parte más ancha. Gracias al pliegue tan pronunciado que hace la carrocería en la parte inferior de esta línea, los neumáticos sobresalen de la carrocería y crean una imagen más musculosa. La gran parrilla central dividió el parachoques delantero en dos partes, situadas ambas bajo los grupos ópticos gemelos, similares en la parte posterior, quedando la matrícula a un lado de la parrilla, y el capó, a dos alturas, mantenía la parte central elevada como en la primera generación, pero esta surgía directamente desde la parrilla.

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La tercera generación del Camaro nace en 1982 y representa un símbolo cultural de la década de los 80, debido a que su diseño resume las tendencias culturales de alta tecnología de la época. Ejemplo de ello es el sofisticado diseño frontal, desarrollado con el objetivo de mejorar la carga aerodinámica, y el diseño de la ventana trasera, la cual, debido a su enorme tamaño, además de otorgar gran luminosidad al interior representó un logro tecnológico en la producción de ventanas para automóviles. John Cafaro, director ejecutivo del diseño global de Chevrolet, se encargó de analizar el diseño más destacado del Cámaro Z28 de 1982.

Los faros rectangulares y empotrados en el frontal son parte de su diseño agresivo, así como la ventana curvada trasera. El efecto suelo del Z28 estaba inspirado en la Fórmula 1 y las llantas de cinco radios complementaban la proporción angular del vehículo. Se mantuvo la característica línea lateral surgida en la segunda generación y los grandes faros traseros de varios colores abarcaron toda la zaga, añadiendo un ambiente de alta tecnología.

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Cuando en 1993 nace el Chevrolet Camaro de cuarta generación, las líneas angulares y su diseño más clásico se habían reinventado. Su diseño, muy agresivo, estaba destinado a evolucionar las proporciones de la generación pasada con un rendimiento aerodinámico mayor. Ejemplos de ello son el parabrisas inclinado, motor refrigerado desde la parte más baja del frontal y un aspecto exterior en forma de cuña. Kirk Bennion, director de diseño exterior del Chevrolet Camaro, se encarga de analizar la versión SS de 1996.

Los dos faros delanteros dobles, halógenos y de tamaño reducido, ayudaron a que el diseño frontal tuviera la altura baja deseada. El parabrisas, inclinado 68 grados, fue uno de los más radicales de la época. Los laterales pasaron a ser más planos y las llantas de cinco radios y 17 pulgadas quedaban más integrados en la carrocería, todo ello con el objetivo de mejorar la aerodinámica. El techo era de color negro en las versiones Z28 y SS y contaban con un alerón integrado que se había probado en numerosos test dentro del túnel de viento.

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Diecisiete años después llegó la quinta y última generación del Chevrolet Camaro. Su diseño está claramente inspirado en la primera generación, volviendo a las formas musculosas y angulares de los muscle car originales, pero con un enfoque más actual, del siglo XXI. Tom Peters, director de diseño del Camaro, centró su análisis en la versión SS de 2010.

Posee una configuración 2+2 plazas, con un diseño escultural y musculoso. La parrilla, centrada en el logo Chevrolet y profundamente situada dentro del frontal, albergando los faros, es el tributo al diseño original del Camaro. Se recupera la acentuada línea lateral de generaciones anteriores, así como las branquias de ventilación en el guardabarros trasero. Los faros traseros dobles e independientes, como en la tercera generación, y el abultado capó para dar cabida a su poderoso motor, son señales del aspecto retrofuturista que se quiso dar a su diseño.

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