Dodge Challenger Rallye Redline

Para mejorar las ventas de las versiones de acceso, Dodge ha lanzado una nueva… terminación para su coupé más famoso, denominada Challenger Rallye Redline. Los años comienzan a ser un problema, pues lleva a la venta desde 2008 –además, chasis, suspensiones o ESP son heredados de un Mercedes Clase E ¡de 1995!- y los modelos […]

Para mejorar las ventas de las versiones de acceso, Dodge ha lanzado una nueva… terminación para su coupé más famoso, denominada Challenger Rallye Redline. Los años comienzan a ser un problema, pues lleva a la venta desde 2008 –además, chasis, suspensiones o ESP son heredados de un Mercedes Clase E ¡de 1995!- y los modelos de la competencia no se lo ponen fácil, ya que no paran de evolucionar. Para muestra, el nuevo Ford Mustang 2012.

Uno de los aspectos más interesante del Dodge Challenger Rallye Redline es su estética. Posee una imagen poderosa que se ha visto incrementada por los elementos añadidos con esta nueva terminación. Las llantas son de 20 pulgadas y tienen el aro pintado en rojo, al igual que la franja que recorre el centro del capó, techo y maletero. La carrocería está disponible en cuatro colores: ‘Bright Silver Metallic’, ‘Tungsten Metallic’, ‘Bright White’ y ‘Pitch Black’.

En el interior, el Challenger Rallye Redline ofrece espacio para cinco pasajeros –es el único ‘muscle car’ con cinco asientos- y tapicería de cuero y asientos delanteros calefactables de serie. De hecho, la única mejora de fábrica para el disfrute de los ocupantes es el sistema multimedia con navegador GPS. Otra de las novedades es la palanca de cambios, que se ha visto sustituida por una llegada directamente del catálogo de accesorios de Mopar.

Como habrás visto, hasta ahora el Dodge Challenger Rallye Redline no añade muchas novedades, hasta que llegas a lo más importante: motor, suspensiones, dirección y frenos. Con la idea de hacer un coche más deportivo a la par que asequible, el motor V6 de 3,5 litros mantiene intacta su potencia: 305 CV y 363 Nm de par motor. Esa mayor ‘chispa’ la proporciona un diferencial trasero específico, enfocado a lograr la mayor aceleración posible –la relación pasa de 2,65:1 a 3,06:1-, unos frenos de mayores dimensiones, una suspensión con un tarado más firme, barras estabilizadoras más gruesas y una dirección más ‘afilada’.

Y hemos dejado lo mejor para el final: su precio, desde 28.745 dólares, unos 21.500 euros al cambio actual. Por lo que aquí cuesta un urbano deportivo o un compacto prestacional te llevas un coupé con una estética espectacular, 305 CV, cambio automático… Con unos datos tan favorables, resulta una lástima no poder disfrutar de ‘aparatos’ como el Challenger en nuestra geografía.

Challenger Rallye Redline trasera

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