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5 motivos por los que el Aston Martin AM-RB 001 roza la demencia

Sabrás perdonar lo tajante del titular, a menos que compartas el pensamiento, pero ¡es que no hay otra palabra más acorde tras la presentación! El prototipo inicial -no funcional aún- nacido de la colaboración entre Aston Martin y Red Bull Racing ha dejado estupefactos a todos. Sus pretensiones son, literalmente, una locura para estos tiempos. Bastan los dedos de una mano para contarte el porqué.

Aún de la mano del Rey Midas de la Fórmula 1, el ingeniero Adrian Newey, la premisa de hacerlo posible no altera el elevado nivel de dificultad del proyecto -aspecto que no parece importarles- y están dispuestos a poner a la firma de Gaydon en la liga de los hiperdeportivos. Koenigsegg, Bugatti y Hennessey deben empezar a preocuparse.

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Purista -parcialmente- en la era del downsizing

El AM-RB 001 es referido como un futuro Fórmula 1 de calle, y aunque en la actualidad la categoría reina compita con motores híbridos, el modelo definitivo llevará un V12 atmosférico cual monoplaza de los noventa e inicios de la década del 2000 colocado en posición central trasera; semejante corazón será creado desde cero aunque tomará las bases del Aston Martin Vulcan y no del One-77 como se especulaba. El bloque será capaz de girar a 10.000 revoluciones por minuto en busca de las máximas prestaciones. La escasa hibridación será únicamente para poder ponerlo en R, todo dentro de los parámetros en el siguiente motivo.

Relación Peso-Potencia perfecta

Se espera lograr nada menos que 1.000 CV en el dinamómetro con el AM-RB 001, pero no todo queda en lo que su bloque produzca. El coche definitivo será construido con piezas de fibra de carbono específica, del nivel de rigidez utilizado en la Fórmula 1 y nada de acero para poder conseguir llegar a la báscula con tan sólo una tonelada para el modelo de calle ¡y menos para la pista! Otro de sus tantos objetivos es dejar en ridículo a los Fórmula 1 actuales e inclusive, la resistencia. Podría hasta decirse que será el primer coche que realmente transfiera ‘sin censura’ las cualidades de competición a la carretera.

Del Gran Turismo a la realidad

Siento decepcionarlos pero hasta finales de 2017 -cuando el primer prototipo funcional vea la luz-  todo lo que se diga de él quedará en el rango de la ficción. No obstante, sabemos el antecedente de Newey con los experimentos y aquello viene del simulador de carreras de Sony. El Red Bull X2011 y sus posteriores iteraciones son obsequio suyo. No es mala idea desviar ligeramente hacia otro prototipo más realista y cercano a las pretensiones aunque no sea de su obra: el SRT Tomahawk Vision Gran Turismo, que en su variante más moderada emula prestaciones dentro de los planes de Newey ¡Sí, hablamos de velocidades máximas superiores a los 400 kilómetros por hora!

Aerodinámica fuera de serie

Reiterando lo del párrafo anterior, estamos a un año y medio de conocer el primer prototipo capaz de moverse para desarrollar cada uno de sus componentes. Ningún concept car que se haya presentado cuenta con una figura más propia de los prototipos que de un hiperdeportivo en sí. Cuando dicen “Fórmula 1 o LMP1 de calle”, no bromean. Desde luego, habrá cambios radicales en su diseño conforme pasen los años hasta alcanzar la forma definitiva teniendo en cuenta todo lo necesario para poder homologarlo como un coche de calle (altura libre del suelo, iluminación, seguridad e incluso decibeles de su motor). No creo que el Brexit les importe a los futuros compradores dentro de Europa.

El más radical en 25 años después del McLaren F1

Y curiosamente comparte el hecho de ser producto de una colaboración con la leyenda británica. Mientras que el McLaren F1, vanguardista de los superdeportivos de la época, fue un bonito acuerdo entre McLaren y BMW -aunque solamente por el motor-, el AM-RB 001 repite el patrón entre un equipo de carreras y un fabricante de automóviles como lo son respectivamente Red Bull Racing y Aston Martin. Hablamos de una puesta a punto radical en la industria después de 25 años (que será en 2018). Su diseño está inspirado en sus antiguos prototipos de la década de los sesenta, frenos enteramente de carbono, casi nada de aerodinámicas activas y para más inri -opinión de los responsables- capaz de correr una carrera completa de 24 horas, ganarla, e ir de vuelta a casa.

Aunque la espera será realmente larga, la primera impresión ha sido por mucho favorable y quedará en manos de los más expertos técnicos y operarios de Aston Martin hacer de esta demencia sobre ruedas un coche real que, quién sabe, podamos probarla alguna vez; después de todo, al menos 99 estarán matriculados.

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